México y Panamá refuerzan lazos ante tensiones globales

La reunión sostenida el 15 de julio entre Claudia Sheinbaum y José Raúl Mulino representa más que un gesto diplomático rutinario. Ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de blindar el Tratado de Neutralidad del Canal de Panamá frente a presiones externas, principalmente las provenientes de Estados Unidos. Esta postura conjunta surge en un contexto donde las decisiones comerciales y de seguridad de Washington han alterado cadenas de suministro y generado incertidumbre en el comercio marítimo mundial.

El encuentro duró aproximadamente noventa minutos y derivó en declaraciones públicas que enfatizaron la defensa de la soberanía panameña sobre la vía interoceánica. Mulino destacó que el canal pertenece al servicio del comercio internacional y no solo al Estado panameño, mientras Sheinbaum reiteró el respaldo mexicano al protocolo de neutralidad. Estas afirmaciones no son aisladas: responden a un entorno donde el multilateralismo enfrenta desafíos concretos por la imposición unilateral de aranceles y revisiones de tratados.

México y Panamá refuerzan lazos ante tensiones globales

El Canal como instrumento de contención

El Tratado de Neutralidad, firmado en 1977, establece que el canal debe permanecer abierto al tránsito de todas las naciones sin discriminación. Mulino advirtió que las lecciones del siglo XXI aún no han logrado imponer plenamente el derecho internacional, lo que genera asimetrías entre países. Esta observación adquiere peso cuando se considera que el 5 por ciento del comercio marítimo global transita por la vía, según datos de la Autoridad del Canal de Panamá. Cualquier percepción de inestabilidad afecta tarifas de flete y seguros en rutas Asia-Europa y América del Norte.

La postura mexicana de respaldar el protocolo añade un actor relevante. México no es usuario directo principal, pero su posición como socio comercial de Panamá y miembro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños permite articular una narrativa regional. Sheinbaum propuso fortalecer este foro para mejorar el diálogo y la cooperación, evitando que las tensiones globales fragmenten aún más las economías del sur.

Empresas mexicanas y la brecha de inversión

Mulino señaló que Panamá proyecta un crecimiento del 4 por ciento este año y que ya operan 190 empresas extranjeras en su territorio, de las cuales solo dos son mexicanas. Esta cifra revela una oportunidad clara pero también una limitación estructural. Las empresas mexicanas enfrentan barreras de información, trámites aduaneros y competencia de capitales estadounidenses y europeos ya instalados. Incrementar esa presencia requeriría mecanismos concretos de promoción, como misiones comerciales focalizadas y acuerdos de doble tributación que aún no se han priorizado.

El reconocimiento panameño al abatimiento de Nemesio Oseguera, alias El Mencho, abre otra vía de colaboración. Mulino adelantó planes para una reunión regional orientada a frenar el flujo de mercaderías, violencia y recursos del narcotráfico. Esta agenda de seguridad, si se concreta, podría vincularse con la cooperación ya existente en materia fitosanitaria, como la erradicación del gusano barrenador del ganado mediante la planta de moscas estériles en Panamá.

Perspectivas divergentes desde Washington

La defensa conjunta del canal contrasta con la mirada estadounidense, que ha expresado preocupaciones sobre influencia china en puertos cercanos y posibles revisiones al tratado. Analistas en Washington argumentan que la neutralidad debe equilibrarse con garantías de seguridad para el tránsito de buques estadounidenses. Sin embargo, México y Panamá sostienen que cualquier modificación unilateral erosionaría la confianza en el derecho internacional. Esta tensión no es nueva, pero adquiere urgencia cuando las cadenas de suministro buscan alternativas al canal ante riesgos de congestión o tarifas elevadas.

Desde el punto de vista panameño, el canal representa el principal activo económico y cualquier señal de inestabilidad afecta directamente los ingresos fiscales. Para México, el respaldo al tratado forma parte de una estrategia más amplia de diversificación de socios comerciales frente a la dependencia del mercado estadounidense. Ambas visiones convergen en la idea de que la soberanía nacional no debe subordinarse a presiones externas, aunque los mecanismos para defenderla difieren en intensidad y alcance.

Riesgos de fragmentación regional

La cooperación bilateral enfrenta límites prácticos. La escasa presencia de empresas mexicanas en Panamá indica que los lazos comerciales no se han traducido aún en flujos de inversión significativos. Si esta tendencia persiste, el discurso de integración regional podría quedarse en el plano retórico. Además, cualquier escalada en las tensiones entre Estados Unidos y China podría arrastrar a Panamá hacia posiciones difíciles de sostener, dado que el canal depende del tránsito de buques de múltiples banderas.

El futuro inmediato dependerá de si las declaraciones se traducen en protocolos operativos concretos. La planta de moscas estériles ya demuestra resultados tangibles en sanidad animal. Replicar ese modelo en comercio y seguridad requerirá calendarios claros y recursos asignados. De lo contrario, el fortalecimiento anunciado podría diluirse ante la próxima crisis que altere el equilibrio geopolítico en el hemisferio.

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