Dólar cierra en 58,31 pesos dominicanos

El dólar estadounidense cerró las operaciones del 4 de agosto de 2026 en 58,31 pesos dominicanos, según los datos difundidos al término de la jornada. La cotización representó un incremento de 1,16 pesos, equivalente al 2,03%, frente al cierre anterior, situado en 57,15 pesos. El movimiento se produjo en un mercado que mantiene una volatilidad superior a su referencia reciente, aunque la moneda estadounidense todavía registra una caída en la comparación interanual.

Un avance diario en un contexto irregular

En los últimos siete días, el dólar acumuló una apreciación de 0,71%. Sin embargo, al comparar el nivel actual con el de un año atrás, la divisa presenta un descenso del 8,72%. Estas variaciones muestran que el repunte observado en la sesión y durante la última semana no modifica por sí solo la tendencia interanual, que continúa siendo desfavorable para el dólar frente al peso dominicano.

La evolución reciente del tipo de cambio ha sido descrita como positiva, con un incremento sostenido durante un día. La volatilidad se ubicó en 16,24%, por encima del nivel de referencia de 11,52%. La diferencia sugiere una mayor inestabilidad en las operaciones cambiarias y advierte que movimientos diarios como el registrado pueden responder a factores puntuales, sin constituir necesariamente un cambio estructural de tendencia.

Las variables que definirán el tipo de cambio

La cotización del dólar en República Dominicana dependerá en los próximos meses de las decisiones del Banco Central de la República Dominicana y de la Reserva Federal de Estados Unidos. Las tasas de interés influyen en los flujos de capital y en el costo del financiamiento, mientras que la demanda local de divisas está vinculada, entre otros factores, a las importaciones y al ritmo de la actividad económica.

También tendrá relevancia el comportamiento global del dólar. Las proyecciones citadas para 2026 contemplan un fortalecimiento internacional de la moneda estadounidense hacia el cierre del año, dentro de un escenario de depreciación controlada del peso dominicano. El Banco Central estima que el tipo de cambio podría alcanzar aproximadamente 66,35 pesos por dólar en septiembre de 2026 y acercarse a 69,15 pesos un año después. Estas cifras apuntan a una depreciación gradual, aunque están sujetas a cambios en las condiciones financieras y externas.

UBS prevé una economía más dinámica

El escenario cambiario se inserta en una perspectiva económica relativamente favorable para República Dominicana. Un informe de UBS Financial Services proyecta que el crecimiento real del producto interno bruto se acelerará hasta alrededor del 4% en 2026. La firma atribuye esa expectativa a unas tasas de interés más bajas, a una eventual mejora del entorno internacional y a la continuidad de la estabilidad política y de las políticas orientadas al mercado.

Según el análisis, la reducción de las tasas podría liberar parte de la demanda interna y estimular la inversión. Un contexto externo más estable, a su vez, favorecería la recuperación del turismo, uno de los principales generadores de divisas del país. UBS también considera que un estímulo fiscal focalizado contribuiría a sostener la actividad durante el año, aunque su efecto dependerá de la capacidad del Gobierno para mantener el equilibrio entre apoyo al crecimiento y disciplina presupuestaria.

El frente fiscal y la financiación externa

Las autoridades dominicanas han adoptado una posición activa para contrarrestar un crecimiento moderado. El Congreso aprobó un presupuesto suplementario que incrementa el gasto de capital en 0,4% del PIB durante 2025 y eleva el déficit global hasta el 3,5% del PIB. Para 2026, el Ministerio de Hacienda plantea reducir ese déficit al 3,2% del PIB y alcanzar un superávit primario del 0,5%.

El informe estima, además, que la deuda pública bruta podría mantenerse estable alrededor del 58% del PIB durante los siguientes 12 a 18 meses, siempre que no ocurran perturbaciones macroeconómicas inesperadas. La estabilidad de este indicador será relevante para la percepción de riesgo del país y para el costo de su financiación, especialmente si las condiciones financieras internacionales se vuelven menos favorables.

UBS prevé que los superávits derivados de las exportaciones de servicios y de las remesas compensen parcialmente los déficits de la cuenta de ingresos y del comercio de mercancías. Con ese respaldo, el déficit de cuenta corriente rondaría entre el 2% y el 2,5% del PIB a finales de 2025 y durante 2026. La inversión extranjera directa neta se situaría entre el 3,5% y el 4% del PIB, con el turismo, el comercio, la industria, la energía y el sector inmobiliario como áreas prioritarias.

La llegada de capital extranjero sería suficiente para cubrir la brecha externa, de acuerdo con los datos del Banco Central citados por UBS. No obstante, el panorama mantiene riesgos. La firma advierte sobre el impacto potencial de eventos climáticos adversos y sobre desafíos de gobernabilidad habituales en los mercados emergentes. Por ello, el avance del dólar registrado el 4 de agosto debe interpretarse junto con una volatilidad elevada y con una trayectoria económica que, aunque optimista, seguirá condicionada por las políticas internas y por la evolución de los mercados internacionales.

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