En la apertura del 7 de julio el dólar estadounidense se ubicó en 3.346,47 pesos colombianos, un avance marginal del 0,05% frente al cierre previo de 3.344,92 pesos reportado por Dow Jones. Este movimiento confirma la tendencia alcista observada en las dos últimas jornadas y contrasta con la caída semanal del 2,42% y la contracción interanual del 13,58%. La volatilidad actual del par se sitúa en 8,9%, muy por debajo del nivel de referencia del 13,2%, lo que indica una fase de menor incertidumbre inmediata en el mercado cambiario.
Proyección de Bancolombia y factores estructurales
El Grupo Cibest de Bancolombia estima que el dólar promediará 3.878 pesos durante 2026. Esta previsión se sustenta en la debilidad persistente del billete estadounidense a nivel global, el flujo constante de remesas y la expectativa de incrementos en las tasas locales. El análisis del banco destaca que la apreciación del 14% del peso frente al dólar registrada en 2025 respondió principalmente a la caída del 9% en el índice DXY y a la volatilidad en la política comercial de Estados Unidos, condiciones que seguirían favoreciendo a la moneda colombiana en el corto plazo.
La estabilidad observada en los últimos días permite que el peso mantenga un margen de maniobra frente a presiones externas. Sin embargo, el escenario no es lineal: la proyección de 3.878 pesos incorpora un margen de riesgo derivado de la incertidumbre fiscal interna y del proceso electoral que se avecina. Ambos elementos podrían revertir parte de la apreciación si generan salidas de capital o dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas.

Diferencial de tasas y estrategias de carry trade
La Reserva Federal redujo su tasa al rango de 3,50%-3,75%, mientras el Banco de la República mantuvo la suya en 9,25%. Este diferencial sustancial favorece operaciones de carry trade que atraen flujos hacia el peso colombiano. El mercado anticipa posibles alzas adicionales en la tasa local vinculadas al ajuste del salario mínimo, lo que reforzaría aún más el atractivo del carry. No obstante, la diferencia de tasas también expone a Colombia a reversiones rápidas si la Reserva Federal modifica su rumbo o si surgen tensiones fiscales que eleven la percepción de riesgo país.
Riesgos fiscales y límites de la apreciación
El recorte en la calificación soberana por parte de una agencia internacional y la proximidad del ciclo electoral introducen variables que podrían presionar al alza el tipo de cambio. Aunque el Gobierno ha adoptado medidas para contener una depreciación mayor, la combinación de menor ingreso fiscal y mayor gasto electoral podría limitar el margen de apreciación del peso. La moneda colombiana, controlada por el Banco de la República y representada en denominaciones que incluyen piezas bimetálicas de 500 y 1.000 pesos, sigue reflejando la biodiversidad nacional en sus diseños, pero su valor externo depende cada vez más de la interacción entre política monetaria externa y condiciones fiscales internas.
En este contexto, la cotización de apertura de 3.346 pesos representa un punto de equilibrio temporal más que una tendencia consolidada. La proyección de Bancolombia de 3.878 pesos promedio para 2026 incorpora tanto el impulso derivado del diferencial de tasas como los riesgos asociados a la incertidumbre fiscal y política. El comportamiento del dólar en los próximos meses dependerá de la capacidad de las autoridades locales para mantener la credibilidad macroeconómica mientras se enfrentan a presiones internas y externas que podrían alterar el actual sendero de estabilidad.
