El Departamento de Energía de Estados Unidos emitió el 26 de julio una orden de emergencia eléctrica que cubre 17 estados del centro y sur del país. La medida responde a una ola de calor superior a 40 °C que elevó la demanda a niveles récord y redujo las reservas de la red operada por Southwest Power Pool (SPP). Vigente hasta el 3 de agosto, autoriza el uso de unidades de respaldo y modifica operaciones para evitar apagones masivos que afectarían a unos 20 millones de personas.

La SPP registró reservas mínimas y menor generación renovable en horas clave, lo que forzó la activación de este recurso excepcional. Arizona, Arkansas, Colorado, Iowa, Kansas, Louisiana, Minnesota, Missouri, Montana, Nebraska, Nuevo México, Dakota del Norte, Oklahoma, Dakota del Sur, Texas, Utah y Wyoming quedan bajo la orden. El riesgo se concentra en sectores de alta dependencia como centros de datos, agroindustria y hospitales.
Costos y vulnerabilidad estructural
Los apagones ya generan pérdidas anuales superiores a 62 000 millones de dólares en el país. La combinación de temperaturas extremas, variabilidad eólica y solar, y limitada capacidad de importación regional expone una fragilidad estructural que las medidas de emergencia solo mitigan temporalmente. Las autoridades recomiendan reducir consumo en horas punta mientras se mantiene vigilancia hasta el 1 de agosto.
