EEUU plantea crecer para aliviar una deuda de 40 billones

Estados Unidos inauguró este lunes en Asheville, Carolina del Norte, la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 con una prioridad definida: impulsar un crecimiento más fuerte y duradero para contener los elevados niveles de deuda soberana. La postura llega cuando la deuda del Gobierno federal estadounidense ha superado por primera vez los 40 billones de dólares y mientras persisten las incertidumbres asociadas a la guerra contra Irán.

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El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, resumió el diagnóstico antes de las sesiones plenarias de dos días: “El mundo está inundado de deuda, y la única manera de salir de esta situación es mediante el crecimiento”. Durante el pleno dedicado a las estrategias de expansión económica, sostuvo que la presidencia estadounidense busca dar una visión de futuro al grupo de las principales economías mundiales.

La deuda estadounidense entra en el debate

La propuesta de Washington se formula en un momento de presión sobre sus propias cuentas públicas. Además del volumen récord de deuda federal, los intereses vinculados a los bonos del Tesoro a 10 y 30 años han alcanzado máximos de 19 y 25 años, respectivamente. Según la información presentada en la reunión, el crecimiento de la deuda en Washington se aceleró después de que el Tribunal Supremo anuló buena parte de los aranceles impulsados por el Gobierno de Donald Trump.

La guerra contra Irán añade un elemento de incertidumbre al escenario tratado por los responsables financieros. El conflicto sigue sin una resolución clara, mientras las reservas estratégicas mundiales de crudo continúan disminuyendo ante la aproximación del invierno en el hemisferio norte. La noticia no atribuye a esa situación una consecuencia económica concreta, pero la incluye entre los factores que rodean la cita del G20.

Menos cargas regulatorias, según Washington

Bessent identificó ante los participantes varios obstáculos para el crecimiento: cargas regulatorias y administrativas excesivas, incentivos financieros y sistemas fiscales mal diseñados, inversión pública y privada insuficiente, fragmentación del mercado interno y carencias en las competencias y la movilidad laboral. La lista sitúa la desregulación como una de las vías que Estados Unidos quiere colocar en el centro de la discusión financiera internacional.

El responsable del Tesoro afirmó que la Administración Trump ha atraído volúmenes récord de inversión y presentó como decisiva la iniciativa del presidente para reducir regulaciones en la primera economía mundial. De acuerdo con Bessent, desde el año pasado se han eliminado, en promedio, 129 normas por cada nueva regulación aprobada. Esa política es el ejemplo concreto con el que Washington respalda su defensa de una menor carga normativa.

El secretario también señaló que Estados Unidos ha llevado al G20 “de vuelta a lo esencial”, una formulación que vuelve a mostrar la tensión de la Administración Trump con Sudáfrica. El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, encabezó la presidencia del grupo el año pasado. La reunión de Asheville continuará hasta el martes con el crecimiento como eje de las deliberaciones entre los países miembros.

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