EEUU prepara ayuda de seguridad a Colombia

BOGOTÁ.- Estados Unidos alista un paquete de 1,000 millones de dólares en asistencia de seguridad para Colombia al inicio del gobierno de Abelardo De La Espriella, quien asumió la Presidencia el 7 de agosto con una agenda centrada en la ofensiva contra el narcotráfico y los grupos armados. El anuncio marca un giro relevante en la relación bilateral después de los choques que caracterizaron la etapa de Gustavo Petro, pero no implica todavía un desembolso inmediato: Washington deberá definir con el Congreso la forma exacta de esa cooperación y el calendario para ponerla en marcha.

La señal política coincide con las primeras horas del nuevo mandato y con un mensaje de fondo claro: la Casa Blanca ve en Bogotá un socio dispuesto a reorientar la estrategia de seguridad. De La Espriella, abogado y empresario de 48 años que llegó al poder sin haber ocupado antes un cargo de elección popular, ganó la segunda vuelta de junio con promesas de reducir el tamaño del Estado, endurecer la respuesta contra las organizaciones criminales y reactivar la exploración de petróleo y gas. Reuters y Associated Press indicaron que el mandatario recibió respaldo político de Donald Trump durante la campaña.

La apuesta de Washington

El Departamento de Estado presentó la ayuda como parte de una nueva etapa de cooperación bilateral. La propia formulación oficial es significativa: se trata de una intención anunciada por la administración Trump, sujeta a coordinación con el Congreso estadounidense, por lo que aún faltan definiciones sobre su distribución y sus prioridades operativas. Hasta ahora, lo confirmado es que el paquete se orientará a seguridad y a objetivos compartidos en la lucha contra el narcotráfico.

Ese matiz es clave porque separa el anuncio político de la ejecución presupuestaria. En la práctica, el respaldo estadounidense puede convertirse en equipo, inteligencia, capacitación o apoyo logístico, pero nada de eso está cerrado públicamente. La ausencia de un desglose detallado también deja abierta una cuestión central: si la ayuda privilegiará operaciones rurales contra cultivos ilícitos, fortalecimiento institucional o capacidades de interdicción.

El giro de De La Espriella

En su primer discurso, De La Espriella ordenó a las Fuerzas Armadas y a la Policía concentrarse en las estructuras criminales y tomó distancia de la política de negociación que dominó el período de Petro. “Los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la acción decidida del Estado colombiano y su Fuerza Pública”, afirmó ante militares en Cali. También sostuvo que la vía de la paz negociada con grupos armados está “completamente agotada”.

Su estrategia incluye reforzar operaciones de seguridad y retomar la erradicación de cultivos ilícitos. El presidente dijo además que impulsará fumigaciones aéreas y buscará emplear herbicidas que, según su gobierno, no dañen la salud humana ni el medio ambiente. En Colombia, esa discusión es sensible por la historia de la aspersión y por los debates judiciales y científicos sobre sus efectos. La aplicación real de esa política dependerá de decisiones regulatorias, técnicas y administrativas aún no resueltas.

Seguridad, economía y Congreso

La agenda presidencial no se limita al frente militar. De La Espriella prometió congelar parte del gasto público, impulsar una reforma tributaria, estimular la inversión privada y ampliar la producción de petróleo y gas, incluido el fracking que su gobierno define como “responsable y sostenible”. También busca fortalecer a Ecopetrol, en un contexto fiscal delicado: el ministro de Hacienda situó el déficit entre 7% y 8% del PIB, según Reuters.

El margen de maniobra, sin embargo, no es ilimitado. El presidente podrá avanzar por decreto en ciertas materias, pero buena parte de sus reformas económicas e institucionales necesitará pasar por el Congreso, donde no cuenta con una mayoría propia consolidada. En ese escenario, el ritmo de su programa dependerá de la negociación política y de la capacidad de traducir sus promesas de campaña en textos legislativos viables.

Un cambio con alcance regional

La llegada de De La Espriella devuelve la Presidencia colombiana a la derecha tras cuatro años de gobierno de Petro y reordena, al menos por ahora, la relación con Washington. También incorpora a Colombia al llamado Escudo de las Américas, iniciativa regional impulsada por Trump para ampliar la cooperación antidrogas. Para Estados Unidos, el país sigue siendo un eje estratégico por su peso territorial, su rol en las rutas del narcotráfico y la presencia de actores armados como disidencias de las antiguas FARC, el Clan del Golfo y el Ejército de Liberación Nacional.

El anuncio de 1,000 millones de dólares ofrece a De La Espriella un respaldo temprano de Washington, pero su alcance dependerá de cómo se estructure el paquete y de qué proyectos terminen financiados. En los próximos meses, la prueba para ambos gobiernos será convertir una señal política favorable en resultados concretos en seguridad, un terreno donde Colombia arrastra desafíos persistentes y donde los anuncios suelen enfrentar el filtro de la realidad institucional.

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