Estados Unidos rechazó la solicitud de México y Canadá de extender el T-MEC por 16 años y propuso en su lugar revisiones anuales del tratado. El representante comercial Jamieson Greer comunicó la postura el 1 de julio, según Bloomberg. La medida busca mantener flexibilidad para ajustar puntos específicos sin renegociar el acuerdo completo.
La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que, sin notificación de prórroga, el tratado permanece vigente por los próximos diez años con revisiones periódicas. Marcelo Ebrard precisó que las evaluaciones anuales se limitarían a temas que generen preocupación para alguna de las partes, evitando cambios estructurales.

Impacto en la certidumbre comercial
Las revisiones frecuentes podrían aumentar la incertidumbre para las cadenas de suministro norteamericanas. Empresas que planifican inversiones a largo plazo enfrentan ahora un horizonte más volátil, ya que cada año podría modificarse algún capítulo clave. Esta dinámica contrasta con la estabilidad que buscaban México y Canadá al pedir la extensión.
Perspectivas de negociación
Las conversaciones continúan de forma virtual. Washington prioriza mecanismos ágiles de ajuste sobre compromisos de largo plazo, mientras que los socios del sur insisten en preservar la predictibilidad del marco comercial. El desenlace definirá si el T-MEC evoluciona hacia un instrumento más dinámico o si la inestabilidad erosiona su atractivo para la inversión regional.
