El dólar estadounidense inició este 1 de septiembre en Uruguay a un promedio de 40,29 pesos, un alza de 0,79% frente al cierre previo de 39,97 pesos, según datos de Dow Jones. La cotización extiende así una tendencia positiva de corto plazo y acumula un avance semanal de 1,63%, mientras que la variación interanual se ubica en 1,35%.
El movimiento diario resulta relevante por su magnitud, pero todavía no configura una señal de tensión cambiaria. La volatilidad del dólar frente al peso se sitúa en 10,84%, por debajo de la referencia de 14,9%. Esa brecha indica que, pese al repunte reciente, el mercado opera con oscilaciones más contenidas que las habituales.

Un ajuste gradual en las expectativas
Las proyecciones recogidas por el Banco Central del Uruguay apuntan a una depreciación moderada del peso hacia el cierre de 2026. La mediana de las estimaciones prevé un tipo de cambio de 40,19 pesos por dólar a fin de ese año, después de niveles cercanos a 38,92 en enero y 39,48 en junio. Para diciembre de 2027, los analistas anticipan una cotización de 41,46 pesos.
La lectura de fondo es la de un mercado que espera una corrección gradual, no un salto cambiario. Esa previsión coincide con un escenario macroeconómico de crecimiento moderado: el consenso estima que el PBI uruguayo crecerá 1,87% en 2026, por debajo del 2,47% previsto anteriormente. Una expansión menos dinámica puede limitar la presión sobre importaciones y divisas, aunque también refleja una perspectiva de menor impulso económico.
En paralelo, la inflación proyectada se mantendría cerca de la meta del BCU: 4,40% en 2026, 4,45% en 2027 y 4,50% en 2028. La convergencia hacia ese objetivo refuerza la expectativa de estabilidad nominal. Por ahora, la apertura por encima de 40 pesos muestra una recuperación del dólar, pero las previsiones oficiales sugieren que su evolución dependerá más de ajustes graduales que de una alteración abrupta del mercado cambiario.
