El dólar estadounidense cerró este 2 de septiembre en un balboa en el mercado panameño, según datos de Dow Jones. La cotización representó un alza de 2,24% frente a los 0,98 balboas registrados en la jornada anterior. En la última semana, la moneda estadounidense acumuló un avance de 2,19%, mientras que en la comparación interanual el incremento fue de 2,2%.
La variación se produce en un sistema monetario cuya característica central es la paridad histórica entre el balboa y el dólar. Panamá utiliza el dólar estadounidense como medio de pago junto con monedas locales denominadas en balboas y centésimos, por lo que la referencia cambiaria debe interpretarse dentro de un régimen dolarizado y no como la flotación convencional de una moneda nacional independiente.

Una señal de volatilidad por encima de la referencia
El movimiento de los últimos días marca el primer incremento consecutivo reciente en la relación del dólar con el balboa. Sin embargo, el dato más relevante para la lectura del mercado es la volatilidad: la medición actual se ubicó en 22,35%, por encima de la referencia de 19,22%. Esa diferencia apunta a una etapa de mayor inestabilidad en las cotizaciones reportadas, aun cuando la paridad legal y operativa entre ambas monedas sigue siendo el ancla del sistema.
En una economía dolarizada, las oscilaciones de estas referencias no implican necesariamente una modificación de la política monetaria local. Panamá no cuenta con una moneda de emisión plenamente autónoma ni con un banco central que ajuste el tipo de cambio mediante intervenciones. Por ello, el análisis se concentra en las condiciones de liquidez, la confianza en los activos panameños, el desempeño fiscal y los factores externos que inciden sobre el crédito y la inversión.
Proyecciones de crecimiento apoyadas en los servicios
Para 2026, Panamá proyecta un crecimiento del producto interno bruto cercano al 4%, de acuerdo con información citada por la agencia inmobiliaria Casa Solution. Las previsiones descansan en sectores vinculados con la logística, la banca, el turismo, la construcción y la actividad del Canal de Panamá. La posición geográfica del país y su papel como centro regional de servicios siguen siendo pilares de esa expectativa.
La dolarización contribuye a reducir el riesgo cambiario para empresas e inversionistas que operan en dólares y limita la posibilidad de depreciaciones locales que trasladen presiones a los precios internos. No obstante, también hace que el país dependa de las condiciones monetarias y financieras de Estados Unidos, especialmente de las tasas de interés, la disponibilidad de financiamiento y la evolución del dólar frente a otras divisas.
Bonos con rendimientos elevados y riesgos persistentes
UBS señaló que los bonos panameños denominados en dólares registraron durante 2025 rendimientos superiores al 24%, por encima de otros activos de mercados emergentes. Ese desempeño reflejó tanto el atractivo de los diferenciales frente a los bonos estadounidenses como una prima asociada a riesgos específicos del país. Para 2026, la entidad describe una perspectiva más equilibrada, aunque mantiene la atención sobre la trayectoria fiscal y el entorno político.
Entre los elementos que podrían alterar ese escenario figuran un deterioro de las cuentas públicas, un aumento de la deuda que ponga bajo presión el grado de inversión y los desafíos de gobernabilidad. También pesan los litigios y acuerdos contractuales de relevancia económica, en un contexto todavía influido por la suspensión temporal de la mina de cobre y por los efectos de la sequía sobre la actividad del Canal.
El entorno internacional añade otra capa de incertidumbre. Una desaceleración de la economía global, cambios en la política comercial de Estados Unidos o eventos climáticos extremos podrían afectar la demanda de servicios logísticos, el tránsito marítimo y los flujos de capital. Las mejores condiciones previstas para el comercio y el financiamiento pueden respaldar la recuperación, pero su efecto dependerá de la capacidad de Panamá para contener sus vulnerabilidades fiscales.
El origen y funcionamiento del balboa
El balboa, identificado con el código PAB, es la moneda de curso legal de Panamá y se divide en 100 centésimos. Su vinculación con el dólar estadounidense se estableció en 1904, tras la Convención Nacional de Panamá. El Estado emite monedas de balboa equivalentes al dólar, aunque estas piezas no son aceptadas en Estados Unidos, mientras que los billetes que circulan en el país son estadounidenses.
En 2010 comenzó a circular la moneda de un balboa, con una emisión de 40 millones de unidades. Su introducción generó resistencia entre parte de la población, que la asoció con el entonces presidente Ricardo Martinelli y cuestionó que sustituyera al billete de un dólar. Los planes para acuñar monedas de dos y cinco balboas fueron posteriormente cancelados. En la actualidad circulan piezas de uno y cinco centésimos, un décimo, un cuarto, medio balboa y un balboa.
