El euro y el rumbo económico de República Dominicana en 2026

La cotización del euro frente al peso dominicano cerró el 31 de julio en 66,91 unidades, un incremento del 0,74 por ciento respecto al día anterior. Este movimiento se inscribe en una secuencia de apreciaciones que ya suma dos jornadas consecutivas y un avance semanal del 1,19 por ciento. Sin embargo, la mirada interanual revela una contracción del 8,89 por ciento, lo que obliga a examinar las fuerzas que han modelado el tipo de cambio durante los últimos años.

Orígenes de la volatilidad cambiaria dominicana

Desde la crisis financiera global de 2008, el peso dominicano ha experimentado periodos alternos de depreciación controlada y estabilización relativa. El Banco Central ha intervenido de forma discreta en el mercado de divisas para evitar saltos bruscos que afecten las importaciones de bienes intermedios. Esta política se complementó, entre 2015 y 2022, con un régimen de metas de inflación que mantuvo la volatilidad anual del tipo de cambio por debajo del 12 por ciento en la mayoría de los ejercicios. El dato actual de volatilidad del 9,76 por ciento se ubica por debajo de esa referencia histórica y sugiere que los agentes económicos perciben menor incertidumbre a corto plazo.

La Reserva Federal de Estados Unidos ha ejercido una influencia determinante. Las subidas de tasas entre 2022 y 2023 fortalecieron al dólar y presionaron a la baja las monedas emergentes, incluido el peso dominicano. Cuando la Fed inició el ciclo de recortes en 2024, el euro recuperó terreno frente al dólar y, por extensión, frente al peso. Esta transmisión de política monetaria externa explica en buena medida el repunte observado en las últimas semanas.

Políticas fiscales y el estímulo de 2025-2026

El Congreso dominicano aprobó un presupuesto suplementario que eleva el gasto de capital en 0,4 por ciento del PIB para 2025 y amplía el déficit global hasta 3,5 por ciento del PIB. El Ministerio de Hacienda proyecta reducir ese déficit a 3,2 por ciento en 2026 mientras alcanza un superávit primario de 0,5 por ciento. Estos objetivos descansan en la expectativa de que la reducción de tasas de interés internas libere demanda de consumo e inversión privada.

El informe de UBS Financial Services anticipa que el crecimiento real del PIB se acelerará hasta el 4 por ciento en 2026. La recuperación del turismo, favorecida por un entorno internacional más estable, constituye uno de los pilares de esa proyección. Sin embargo, el mismo documento advierte que un estímulo fiscal focalizado debe acompañarse de mejoras en la eficiencia del gasto público para evitar presiones inflacionarias que terminen erosionando la competitividad del sector exportador de servicios.

Impacto en el sector turístico y las remesas

El turismo representa alrededor del 8 por ciento del PIB dominicano y genera divisas que compensan parcialmente el déficit comercial de mercancías. Un euro más fuerte abarata los paquetes vacacionales para viajeros europeos, principal mercado emisor después de Estados Unidos. Datos del Banco Central muestran que los ingresos por turismo alcanzaron 9.800 millones de dólares en 2024; un incremento adicional del 3 por ciento en la llegada de europeos podría sumar entre 180 y 220 millones de dólares anuales.

Las remesas, por su parte, provienen en un 65 por ciento de Estados Unidos y en menor proporción de España e Italia. Cuando el euro se aprecia frente al peso, las familias receptoras en República Dominicana obtienen más pesos por cada euro enviado desde Europa. Este efecto redistributivo puede elevar el consumo interno en segmentos de ingresos medios y bajos, aunque su magnitud sigue siendo inferior al impacto de las remesas en dólares.

Perspectivas para la deuda y la cuenta corriente

La deuda pública bruta se ha mantenido estable en torno al 58 por ciento del PIB durante los últimos 18 meses. UBS estima que esta proporción permanecerá sin cambios significativos siempre que no ocurran eventos macroeconómicos inesperados. El superávit primario proyectado para 2026 contribuiría a estabilizar la relación deuda-PIB incluso si el tipo de cambio continúa depreciándose de forma gradual hacia 69,15 pesos por dólar en 2027, según las estimaciones del propio Banco Central.

El déficit por cuenta corriente se situaría entre 2 y 2,5 por ciento del PIB tanto en 2025 como en 2026. Los superávits en la balanza de servicios y en las transferencias corrientes compensan los déficits en la cuenta de ingresos y en el comercio de mercancías. La inversión extranjera directa neta, estimada entre 3,5 y 4 por ciento del PIB, se concentra en turismo, energía, industria y sector inmobiliario, y sería suficiente para financiar la brecha externa sin recurrir a un endeudamiento adicional significativo.

Riesgos climáticos y de gobernabilidad

Los mercados emergentes enfrentan riesgos recurrentes asociados a eventos climáticos adversos. República Dominicana ha sufrido huracanes que redujeron el PIB en hasta 1,2 puntos porcentuales en años como 2017 y 2022. Un nuevo episodio de esa magnitud podría alterar las proyecciones de crecimiento y presionar el tipo de cambio a través de una mayor demanda de divisas para reconstrucción. Al mismo tiempo, los desafíos de gobernabilidad, comunes en economías de ingreso medio, podrían retrasar la ejecución de proyectos de inversión pública y afectar la confianza de los inversionistas extranjeros.

El escenario base de UBS mantiene una visión optimista sustentada en la continuidad de políticas pro-mercado y en la estabilidad política institucional. No obstante, cualquier desviación en el cumplimiento de las metas fiscales o un endurecimiento inesperado de las condiciones financieras globales podría modificar la trayectoria del tipo de cambio y, con ello, el ritmo de expansión económica previsto para 2026.

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