El Gobierno de Javier Milei puso en marcha un esquema de financiamiento destinado a impulsar el crédito hipotecario mediante la colocación de plazos fijos de largo plazo en bancos comerciales por $2 billones, equivalentes a unos USD 1.300 millones. Según los datos difundidos, el monto podría alcanzar para financiar cerca de 15.000 préstamos, con una tasa máxima de UVA más 7,50%.

La primera licitación se activó por USD 130 millones. Las entidades financieras tendrán 90 días para convertir esos recursos en hipotecas. El mecanismo deja en manos de cada banco la evaluación de los solicitantes, por lo que el acceso dependerá de los criterios crediticios de las entidades y de la capacidad de pago de quienes aspiren a obtener un préstamo.
El esquema está orientado a la compra de viviendas ya construidas. Por su escala y por las condiciones de elegibilidad, la medida presenta un alcance acotado frente a programas públicos de vivienda desarrollados en años anteriores.
El antecedente de PRO.CRE.AR.
Entre 2011 y 2015, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner y con Diego Bossio al frente de la Anses, el programa PRO.CRE.AR. otorgó alrededor de 176.000 créditos a tasa fija en pesos, con tasas anuales de entre 2% y 14%. De ese total, 154.000 préstamos se destinaron a la construcción de viviendas y otros 22.000 fueron complementarios para terminaciones.
El programa también avanzó con 79 desarrollos urbanísticos que contemplaban otras 30.000 viviendas. El acceso se organizaba mediante sorteos públicos televisados por la Lotería Nacional, una modalidad que definía a los beneficiarios entre los inscriptos que cumplían las condiciones establecidas.
Según las cifras del período, PRO.CRE.AR. generó 125.000 puestos de trabajo directos y 235.000 indirectos, vinculados con corralones y pequeñas y medianas empresas constructoras. En 2014, los créditos hipotecarios entregados directamente a personas representaron el 0,45% del Producto Bruto Interno. La iniciativa continuó luego, aunque con menor magnitud, durante las presidencias de Mauricio Macri y Alberto Fernández.
