Volksbank Brawo presiona el rescate cooperativo alemán

Los problemas de Volksbank Brawo han elevado la presión sobre el sistema de apoyo mutuo de los bancos cooperativos alemanes. La entidad regional advirtió que algunos de sus activos podrían requerir depreciaciones y señaló que podría pedir ayuda al fondo de rescate del sector, después de la salida en mayo de su histórico consejero delegado, Juergen Brinkmann. El caso se suma a una serie de entidades que han necesitado respaldo tras el encarecimiento del crédito, los impagos y la revisión de valor de inversiones realizadas durante el periodo de tipos bajos.

Brinkmann dirigió durante unos 15 años la expansión de Volksbank Brawo desde un prestamista regional hacia un grupo con actividades financieras, inmobiliarias y de inversión que abarca cientos de negocios. La posible necesidad de depreciar activos sitúa ahora el foco sobre esa estrategia de crecimiento y sobre la capacidad del mecanismo cooperativo para atender nuevos casos de tensión sin interrumpir su función de protección a las entidades miembros.

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Más recursos destinados al respaldo interno

Volksbank Brawo es una de más de media docena de entidades cooperativas alemanas que han recurrido a la ayuda de sus pares en los últimos años. Entre los otros bancos que han requerido apoyo figuran Volksbank Kleverland, VR-Bank Bad Salzungen Schmalkalden y Bankhaus RSA. Unos 650 bancos contribuyen al sistema de protección del sector, diseñado para asistir a los prestamistas individuales cuando afrontan dificultades financieras.

Según la información divulgada por los propios bancos, el sistema ha concedido al menos 1.000 millones de euros en apoyos durante los últimos años. DZ Bank prevé que su aportación al mecanismo de rescate casi se duplique hasta 117 millones de euros este año, frente a los 59 millones de 2025. La previsión ilustra el aumento de los recursos que las entidades del grupo esperan destinar al respaldo interno.

Los préstamos problemáticos llegan a máximos de dos décadas

La acumulación de activos deteriorados también está trasladándose a BAG Bankaktiengesellschaft, el banco malo compartido por el sector cooperativo. El año pasado se vendieron a BAG más de 1.200 millones de euros en préstamos no deseados, la cifra más alta en más de dos décadas. El volumen contrasta con los cerca de 230 millones de euros transferidos el año anterior y muestra la mayor utilización de esta vía para retirar créditos problemáticos de los balances de las entidades.

Pese a estas presiones, el conjunto del sector mantuvo beneficios antes de impuestos de 11.600 millones de euros el año pasado, por encima de los 9.700 millones registrados por Deutsche Bank. Los bancos cooperativos alemanes, incluida DZ Bank, reunían activos por 1,7 billones de euros, frente a los 1,4 billones de Deutsche Bank. En junio, el sector aprobó reformas de su sistema de protección para reforzar la supervisión y permitir intervenciones más tempranas cuando los prestamistas presenten problemas financieros.

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