La fuerte corrección de las acciones de memoria ha abierto una disputa central en el mercado tecnológico: ¿se trata de una pausa normal después de una subida extraordinaria o del comienzo de una desaceleración más profunda? Citi sostiene que la respuesta está más cerca de la primera opción. Sus estrategas mantienen una recomendación de Compra para SK Hynix y consideran que el actual ciclo de expansión, impulsado por la inteligencia artificial, todavía se encuentra en sus primeras etapas.
La tesis resulta relevante porque las acciones de Micron, Samsung Electronics y SK Hynix han perdido más de 20% desde sus máximos recientes. La caída refleja el temor a que las valoraciones hayan incorporado demasiadas expectativas y a que el gasto de capital necesario para sostener la infraestructura de IA termine debilitando los márgenes de los fabricantes. Sin embargo, Citi interpreta el retroceso como una oportunidad de entrada, no como una señal inequívoca de agotamiento.
De los reproductores MP3 a los centros de datos
Para entender el argumento del banco hay que retroceder al gran ciclo alcista de la memoria entre 2001 y 2007. En aquellos años, la expansión de los reproductores MP3, las cámaras digitales y otros dispositivos electrónicos creó nuevas fuentes de demanda para la memoria NAND. El almacenamiento basado en semiconductores comenzó a desplazar a los casetes y a las películas fotográficas, modificando tanto los productos de consumo como las cadenas industriales que los abastecían.
Aquel proceso no fue lineal. La industria de la memoria se caracteriza por fuertes ciclos de exceso y escasez: cuando los precios suben, los fabricantes invierten en nuevas fábricas; cuando la capacidad adicional llega al mercado, la oferta puede crecer más rápido que la demanda y provocar una caída abrupta de precios. La memoria es, por ello, un negocio de alto volumen y márgenes muy sensibles al equilibrio entre producción y consumo.
La diferencia actual es que la inteligencia artificial está impulsando simultáneamente dos mercados. La DRAM resulta esencial para la velocidad de procesamiento de los servidores, mientras que la NAND aporta almacenamiento para grandes volúmenes de datos, modelos y aplicaciones. La demanda ya no depende únicamente de la venta de teléfonos, computadoras o cámaras, sino de la construcción de centros de datos capaces de operar modelos generativos, sistemas de recomendación y servicios empresariales automatizados.

La escasez de HBM cambia la arquitectura de la IA
El componente que concentra la mayor atención es la memoria de alto ancho de banda, conocida como HBM. Este tipo de memoria permite mover grandes cantidades de datos entre el procesador y los módulos de almacenamiento con una velocidad muy superior a la de soluciones convencionales. Las unidades de procesamiento gráfico utilizadas para entrenar modelos de IA requieren HBM para evitar que su capacidad de cálculo quede limitada por la lentitud del acceso a los datos.
La oferta de HBM sigue siendo restringida porque su fabricación exige procesos avanzados, empaquetado especializado y una coordinación estrecha con los diseñadores de chips. No basta con aumentar la producción de obleas: los fabricantes deben elevar el rendimiento de cada lote, resolver problemas térmicos y cumplir los requisitos de integración de empresas como Nvidia y otros desarrolladores de aceleradores.
Citi espera que esta escasez favorezca un cambio de estrategia. En lugar de concentrar cada vez más capacidad de memoria en un número reducido de GPUs extremadamente potentes, los operadores podrían desplegar un número mucho mayor de unidades con menor cantidad de HBM por GPU. Es lo que los analistas describen como el paso de un “escalado vertical” a un “escalado horizontal”.
La aparente reducción de memoria por procesador no implicaría necesariamente una menor demanda total. Según las estimaciones citadas por Citi, la capacidad de HBM por sistema de IA podría aumentar 434%, de 20.7 terabytes a 110.6 terabytes, mientras el número de GPUs pasaría de 72 a 576. La lógica es sencilla: aunque cada unidad contenga menos memoria, la multiplicación de procesadores eleva de forma considerable el consumo agregado de HBM.
Contratos largos y visibilidad para los fabricantes
Otro elemento que distingue el ciclo actual son los acuerdos de suministro de largo plazo, conocidos como LTA. Clientes y fabricantes estarían firmando contratos de tres a cinco años, una señal de que los compradores de infraestructura de IA buscan asegurar capacidad antes de que el mercado vuelva a tensionarse. Para los productores de memoria, estos acuerdos aportan una visibilidad inusual en una industria acostumbrada a negociar buena parte de sus ventas en condiciones más variables.
Los LTA no eliminan el riesgo de ciclo, pero pueden modificar su intensidad. Si un fabricante recibe pagos anticipados o compromisos firmes, puede financiar ampliaciones de capacidad con menor incertidumbre. Al mismo tiempo, los grandes clientes garantizan el suministro necesario para sus planes de expansión. Esta relación puede acelerar la construcción de centros de datos, aunque también concentra riesgos: si la demanda de servicios de IA no crece al ritmo esperado, los compradores podrían quedar comprometidos con infraestructura sobredimensionada.
El precedente de las telecomunicaciones ofrece una advertencia. Durante la expansión de internet a finales de los años noventa, las empresas invirtieron enormes cantidades en redes basándose en un crecimiento futuro que tardó en materializarse. La infraestructura terminó siendo útil a largo plazo, pero muchas compañías no sobrevivieron al ajuste de expectativas. En el caso de la IA, la pregunta no es si existirá una demanda estructural, sino cuánto tiempo tardarán los ingresos derivados de esa demanda en justificar el gasto realizado.
SK Hynix, entre la expansión y el retorno al accionista
La posición de SK Hynix ilustra esa tensión. La compañía es uno de los principales proveedores mundiales de HBM y se beneficia de su exposición a los aceleradores de IA. Citi señaló que, durante la llamada de resultados del segundo trimestre, la empresa indicó que evaluaba opciones para devolver capital a los accionistas. El banco espera que pueda anunciar un programa de retorno antes de la publicación de sus resultados del tercer trimestre.
Un programa de dividendos extraordinarios, recompras o una combinación de ambos tendría una importancia que va más allá del efecto inmediato sobre la cotización. Mostraría que la dirección considera suficientemente sólidos los flujos de caja para compartirlos sin comprometer la expansión productiva. También podría ayudar a recuperar la confianza después de una caída superior a 20%, especialmente entre inversores que temen que todo el efectivo disponible termine destinado a nuevas fábricas.
Existe, no obstante, un equilibrio delicado. La fabricación de HBM requiere inversiones constantes y la competencia tecnológica cambia con rapidez. Una empresa que distribuya demasiado capital podría perder terreno si Samsung, Micron o nuevos competidores logran ampliar capacidad y mejorar sus productos. Por eso el mercado observará no solo el tamaño del eventual retorno, sino también sus condiciones y la orientación de la inversión prevista para los próximos años.
Citi elevó 4% y 3% sus estimaciones de beneficio operativo de SK Hynix para 2026 y 2027, respectivamente, y mantuvo un precio objetivo de 3,100,000 wones. Estas revisiones reflejan una mayor confianza en la duración del ciclo, pero no deben confundirse con una garantía de rendimiento. Los objetivos de los analistas dependen de supuestos sobre precios, volúmenes, capacidad y demanda que pueden cambiar rápidamente en un mercado tan sensible.
El efecto sobre la cadena tecnológica mundial
Si la lectura de Citi es correcta, las consecuencias alcanzarían a toda la cadena tecnológica. Una disponibilidad más estable de memoria permitiría a los fabricantes de servidores planificar ampliaciones con menos interrupciones. Los proveedores de equipos para semiconductores recibirían pedidos durante más tiempo, mientras que los diseñadores de chips podrían desarrollar sistemas con mayor número de aceleradores. También se beneficiarán las empresas de empaquetado avanzado, pruebas y suministro eléctrico, áreas cada vez más críticas para los centros de datos.
Pero una expansión prolongada también presionará otros recursos. Los centros de datos consumen grandes cantidades de electricidad y agua, y su concentración geográfica puede saturar redes de transmisión. En regiones donde ya existen restricciones energéticas, el crecimiento de la IA puede competir con hogares y otras industrias por la capacidad disponible. La escasez de HBM es solo una parte del problema: transformadores, sistemas de refrigeración, terrenos y conexiones a la red también pueden convertirse en cuellos de botella.
La dimensión geopolítica tampoco es menor. La producción de memoria avanzada está concentrada en un número limitado de empresas asiáticas, mientras que Estados Unidos y Europa buscan reducir su dependencia de proveedores extranjeros mediante subsidios y políticas industriales. La carrera por fabricar chips de IA dentro de distintas jurisdicciones puede aumentar los costos, duplicar instalaciones y fragmentar cadenas que durante décadas se organizaron alrededor de la eficiencia global.
Una oportunidad bursátil con riesgos de ciclo
Para los inversores, la recomendación de comprar la caída contiene una advertencia implícita: el retroceso puede ser atractivo únicamente si los fundamentos justifican las valoraciones. Las acciones de memoria suelen reaccionar antes que los resultados empresariales, tanto al alza como a la baja. Una noticia sobre pedidos de HBM puede impulsar las cotizaciones, pero una revisión del gasto de capital de un gran operador de nube puede provocar el movimiento contrario.
El mercado mexicano también puede seguir esta historia de manera indirecta. Las empresas globales de semiconductores forman parte de índices internacionales y de fondos disponibles para inversores mexicanos, mientras que la fortaleza de la industria tecnológica influye en el tipo de cambio, el comercio exterior y la demanda de servicios industriales. Sin embargo, que una acción haya generado una ganancia elevada en el pasado no demuestra que conserve el mismo potencial. La volatilidad y la exposición cambiaria pueden alterar significativamente el resultado de un inversionista local.
La señal más importante durante los próximos trimestres será la combinación de tres factores: la evolución de los contratos de largo plazo, los precios de DRAM y NAND, y el ritmo real de instalación de nuevas GPUs. Si los centros de datos siguen ampliándose y los LTA se convierten en ingresos sostenibles, el ciclo podría superar al de 2001-2007, como anticipa Citi. Si el gasto se desacelera antes de que la demanda final de servicios de IA madure, la industria volverá a enfrentar el viejo problema de la memoria: demasiada capacidad persiguiendo un mercado todavía insuficiente.
