El precio del oro avanzó con fuerza este jueves, impulsado por un cambio en las expectativas del mercado sobre la política monetaria de Estados Unidos. Los operadores redujeron sus apuestas a favor de una subida de tasas en septiembre después de que Christopher Waller, gobernador de la Reserva Federal, señalara que respaldaría mantener sin cambios el costo del dinero si los próximos datos confirman una moderación de las presiones inflacionarias.
El oro al contado subió 2.3%, hasta 4,488.54 dólares por onza, después de alcanzar durante la sesión su nivel más alto desde el 28 de agosto. Los futuros del oro en Estados Unidos cerraron con un incremento de 2.8%, a 4,539.9 dólares por onza. El movimiento representa una recuperación significativa frente al retroceso registrado el miércoles, cuando el metal cayó a su menor nivel desde el 7 de agosto.
La señal de Waller cambia el cálculo para septiembre
Waller declaró que, si la información económica que se conocerá antes de la próxima reunión confirma que la inflación continúa perdiendo fuerza, se inclinaría por argumentar a favor de mantener estables las tasas. La declaración no constituye un compromiso de política monetaria, pero sí introdujo una señal de mayor cautela dentro de la Reserva Federal, en un momento en que los mercados intentan determinar si el banco central todavía considera necesario endurecer las condiciones financieras.
La reacción fue inmediata. Los operadores ahora estiman en aproximadamente 54% la probabilidad de una subida de tasas en la reunión del 15 y 16 de septiembre, frente al 62% que asignaban antes de los comentarios del gobernador. La diferencia puede parecer limitada, pero en mercados sensibles a los cambios de expectativas una variación de ocho puntos porcentuales basta para provocar movimientos importantes en los bonos, el dólar y los metales preciosos.
“Los operadores están considerando que la Reserva Federal sea menos agresiva con las tasas de interés”, explicó Bob Haberkorn, estratega sénior de mercado de StoneX. Según su lectura, cada vez más participantes contemplan que el banco central podría efectuar una subida, aunque también creen que el margen para aplicar nuevos incrementos después de esa decisión sería reducido.

Bonos y dólar amplifican el avance del metal
El repunte del oro no respondió únicamente a las palabras de Waller. La disminución de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense redujo el costo de oportunidad de mantener un activo que no paga intereses ni dividendos. Cuando los bonos ofrecen menores retornos, el oro tiende a recuperar atractivo relativo, especialmente entre inversionistas que buscan proteger sus carteras frente a la volatilidad de las tasas y de los mercados financieros.
El debilitamiento del dólar también favoreció al metal. Como el oro se negocia principalmente en la moneda estadounidense, una depreciación del dólar hace que las cotizaciones resulten más accesibles para compradores que operan con otras divisas. Esa relación puede estimular la demanda internacional y reforzar los movimientos alcistas cuando coincide con una caída de los rendimientos reales.
La secuencia de las últimas sesiones muestra la sensibilidad del mercado a estas variables. El miércoles, el oro descendió hasta su nivel más bajo en casi un mes antes de estabilizarse con una ganancia superior a 1%. Al mismo tiempo, el índice del dólar retrocedió desde un máximo de casi tres semanas y los rendimientos de los bonos del Tesoro bajaron desde niveles máximos de varios años. El avance del jueves consolidó esa recuperación y devolvió al oro cerca de sus máximos recientes.
La inflación sigue siendo el factor decisivo
El próximo movimiento del oro dependerá en buena medida de si los datos económicos respaldan o contradicen la interpretación favorable que el mercado hizo de los comentarios de Waller. Los inversionistas esperan primero el informe de nóminas no agrícolas de Estados Unidos y, la semana siguiente, las cifras de inflación al consumidor y al productor correspondientes a agosto.
Un mercado laboral todavía sólido, combinado con una inflación persistente, podría reavivar las expectativas de una subida de tasas y limitar el avance del metal. En cambio, señales de enfriamiento del empleo o una moderación más clara de los precios fortalecerían la percepción de que la Reserva Federal está cerca del final de su ciclo de endurecimiento, un entorno habitualmente favorable para el oro.
El metal mantiene además una relación compleja con la inflación. Aunque suele utilizarse como cobertura frente a la pérdida de poder adquisitivo, su comportamiento depende también del nivel de las tasas reales, de la trayectoria del dólar y de la demanda de refugio. Una inflación elevada no garantiza por sí sola una subida del oro si el banco central responde con aumentos agresivos de tasas que eleven los rendimientos reales y hagan más atractivos los activos financieros.
El repunte alcanza a otros metales preciosos
La recuperación fue generalizada en el grupo de metales preciosos. La plata al contado subió 2.8%, hasta 67.13 dólares por onza; el platino avanzó 4.2%, a 1,830.28 dólares; y el paladio ganó 5.9%, para situarse en 1,426.75 dólares.
El desempeño del platino, el paladio y la plata sugiere que el movimiento no se limitó a una cobertura defensiva vinculada exclusivamente al oro. Estos metales también responden a las expectativas sobre la actividad industrial, la demanda global y la disponibilidad de liquidez. Sin embargo, sus mercados suelen ser menos profundos y más sensibles a cambios abruptos en las posiciones de los inversionistas, por lo que las ganancias de una sola sesión no necesariamente anticipan una tendencia sostenida.
Por ahora, el mercado de metales está valorando una Reserva Federal posiblemente menos restrictiva, pero la confirmación dependerá de los indicadores que se publiquen en los próximos días. Mientras no exista claridad sobre la combinación entre empleo, inflación y tasas reales, el oro podría continuar registrando movimientos amplios, con los operadores ajustando sus posiciones a cada nueva señal de política monetaria.
