Presión externa
El peso mexicano cerró el lunes 10 de agosto en 17.14 por dólar, con una caída de 0.07%, tras cinco sesiones previas de avance. La corrección respondió menos a un deterioro local que al rebote del billete verde: comentarios restrictivos de la Reserva Federal, cautela por el estancamiento en Medio Oriente y la fuerte debilidad del yen empujaron al índice dólar y revirtieron parte de la ganancia reciente del peso.

El movimiento también se explica por una base técnica: el viernes el tipo de cambio había tocado 17.0918, su mejor nivel desde febrero, apoyado por datos laborales débiles en Estados Unidos y una inflación mexicana de 3.12% anual. Ahora el mercado vuelve a mirar los catalizadores inmediatos, sobre todo la producción industrial en México y la inflación de Estados Unidos, que puede redefinir las apuestas sobre la Fed y mantener al USD/MXN en un rango corto de 17.10 a 17.19.
