Un cierre con prioridades abiertas
El Sevilla FC afronta las últimas horas del mercado con la intención de completar hasta tres movimientos, aunque su margen real dependerá del límite salarial. Lucas Stassin y Félix Correia están encaminados, pero el club mantiene abierta la búsqueda de un refuerzo adicional para el eje defensivo o el centro del campo. La prioridad no es sólo detectar una oportunidad deportiva: debe ser una operación compatible con una tesorería muy ajustada y con una plantilla todavía en proceso de reconstrucción.

José María Giménez representa la opción de mayor jerarquía. El central uruguayo ha perdido peso en el Atlético de Madrid tras la llegada de Cuti Romero y no cerraría la puerta a salir. Sin embargo, su llegada exigiría una cesión con una parte muy reducida de su salario asumida por el Sevilla. El interés revela una necesidad clara en Nervión: elevar el nivel competitivo inmediato de la defensa, pero sin comprometer una planificación económica que sigue siendo restrictiva.
Alternativa versátil
Melayro Bogarde aparece como una vía más funcional y probablemente más sostenible. El futbolista del LASK actúa principalmente como pivote, aunque puede jugar de central o lateral derecho, una polivalencia valiosa para una plantilla con recursos limitados. El Sevilla estudia la salida de Manu Bueno para facilitar su incorporación, mientras la Fiorentina también ha seguido al internacional por Surinam. El obstáculo es el precio: el club austriaco aspiraba a más de cinco millones de euros.
Deivid Washington queda descartado por la complejidad de la negociación. La recta final, por tanto, se reduce a una decisión entre impacto inmediato y viabilidad financiera. Giménez sería un golpe de experiencia si el Atlético flexibiliza sus condiciones; Bogarde, una apuesta de recorrido y cobertura para varias posiciones. En ambos casos, el Sevilla necesita ajustar sus cuentas antes de convertir el interés en un fichaje.
