Cerca de 152.000 salvadoreños amparados por el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) forman parte de la fuerza laboral estadounidense, según un informe publicado en julio de 2026. La mayoría trabaja en actividades vinculadas con la construcción, el mantenimiento, el transporte, la manufactura y los servicios de comida, sectores que sostienen tanto obras de infraestructura como tareas cotidianas para hogares y empresas.
El documento, titulado “Los beneficiarios del TPS de El Salvador fortalecen a Estados Unidos”, calcula que las personas salvadoreñas protegidas por este programa generan una contribución económica neta de USD 5.400 millones anuales después del pago de impuestos. Además, estima que pagan alrededor de USD 1.500 millones por año en impuestos federales, estatales y locales.
Una población laboralmente integrada
El estudio señala que aproximadamente 170.000 salvadoreños cuentan con TPS en Estados Unidos, de los cuales unos 152.000 tienen empleo o integran la fuerza laboral. La diferencia entre ambas cifras refleja que no todos los titulares del beneficio trabajan, pero también muestra el alto nivel de participación laboral de esta comunidad.
Las estimaciones se basan en datos de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense de 2024 y en cálculos del investigador Phillip Connor. El informe fue difundido mientras se aproxima el 9 de septiembre, fecha de vencimiento del TPS para El Salvador. La eventual pérdida del estatus podría afectar la autorización de trabajo y la continuidad laboral de miles de personas, aunque el impacto final dependería de las decisiones migratorias y de las circunstancias individuales de cada beneficiario.
El TPS es una protección migratoria temporal concedida a ciudadanos de países afectados por conflictos armados, desastres naturales u otras condiciones extraordinarias. No equivale a la residencia permanente ni conduce automáticamente a la ciudadanía, pero permite permanecer legalmente en Estados Unidos y obtener autorización de empleo durante el periodo de vigencia establecido por el Gobierno.

Construcción, mantenimiento y transporte concentran la actividad
La construcción es el principal sector de empleo entre los salvadoreños con TPS, con unos 36.000 trabajadores. Le siguen la limpieza y el mantenimiento de edificios y espacios verdes, con 32.000 personas; el transporte, con 23.000; la manufactura, con 18.000; y los servicios de comida, con 12.000.
La distribución muestra que la comunidad protegida participa en áreas con una demanda constante de mano de obra. La construcción y el mantenimiento están relacionados con la vivienda, las instalaciones comerciales y la infraestructura urbana. El transporte interviene en la circulación de personas y mercancías, mientras que la manufactura y los servicios de comida forman parte de cadenas de producción y consumo que afectan directamente a empresas y hogares.
Esta concentración sectorial también implica una posible vulnerabilidad. Si una parte importante de estos trabajadores dejara sus puestos al perder la protección migratoria, las empresas tendrían que cubrir vacantes en actividades que requieren experiencia práctica, continuidad y disponibilidad inmediata. El informe plantea que ese ajuste podría trasladarse a los precios de alimentos, productos, atención médica y otros servicios esenciales, aunque el alcance dependería de la capacidad de los empleadores para contratar y capacitar a nuevos trabajadores.
El impacto se concentra en grandes áreas metropolitanas
California es el estado con más titulares salvadoreños de TPS, unos 36.000, de los cuales 31.000 integran la fuerza laboral. En ese grupo hay aproximadamente 6.000 empleados en el transporte y 5.000 en la construcción. Texas ocupa otro lugar destacado, con 28.000 beneficiarios y 23.000 trabajadores; alrededor de 5.000 se dedican al mantenimiento de edificios y espacios verdes y 4.000 a la construcción.
El aporte económico se concentra en varias áreas metropolitanas. Washington, D.C., encabeza la lista con una contribución anual estimada de USD 965 millones. Nueva York aporta USD 668 millones; Houston, USD 590 millones; Los Ángeles, USD 555 millones; y Dallas-Fort Worth, USD 239 millones.
Estas cifras no representan únicamente salarios individuales. La estimación de contribución neta considera los ingresos disponibles después del pago de impuestos y, por tanto, apunta también al consumo de bienes y servicios en las comunidades donde viven los beneficiarios. La actividad económica asociada incluye gastos de vivienda, alimentación, transporte, educación y otros rubros, además de los impuestos que financian servicios públicos.
Maryland, Nueva York y Virginia reflejan el alcance estatal
Maryland concentra a unos 23.000 salvadoreños con TPS, de los cuales 20.000 trabajan. El informe identifica 7.000 empleados en la construcción y 5.000 en mantenimiento de edificios y espacios verdes. La contribución anual estimada de este grupo a la economía estatal asciende a USD 732 millones.
En Nueva York viven aproximadamente 17.000 titulares salvadoreños de TPS y 15.000 forman parte de la fuerza laboral. Cerca de 4.000 trabajan en la construcción y 3.000 en mantenimiento. El aporte económico anual calculado para el estado alcanza USD 534 millones.
Virginia registra unos 11.000 beneficiarios, con 10.000 trabajadores. En este caso, la construcción emplea a alrededor de 3.000 personas y la manufactura a 1.000. La contribución anual estimada llega a USD 371 millones.
El informe no presenta estos datos como una garantía de que todos los puestos desaparecerían ante un cambio en el estatus migratorio. Su principal advertencia es que una interrupción simultánea de la autorización de trabajo tendría efectos más amplios que la situación de cada empleado, porque afectaría a empleadores, cadenas de suministro, recaudación fiscal y consumidores. La fecha del 9 de septiembre coloca esa discusión en un punto decisivo para una comunidad cuya presencia laboral ya está profundamente vinculada con la economía estadounidense.
