Un origen distinto
Una publicación en redes reactivó la historia menos conocida de Electrolit: antes de volverse una bebida asociada al deporte, surgió en México como una solución de rehidratación infantil. PiSA nació en Guadalajara en 1945 con foco farmacéutico para niños, y en los años cincuenta desarrolló las primeras fórmulas del suero; la marca lo llevó al mercado en los sesenta como producto oral dirigido a menores.

El contraste con Gatorade ayuda a medir su trayectoria: mientras la marca estadounidense nació en 1965 para atletas universitarios, Electrolit ya tenía una base previa ligada a la salud infantil. Con el tiempo, el producto amplió su uso y terminó instalado en el consumo cotidiano y deportivo, una evolución que explica por qué hoy se percibe como una bebida de rendimiento aunque su origen sea clínico y pediátrico.
