Una mujer argentina generó polémica al denunciar que un procedimiento de pigmentación de pecas terminó en manchas y lesiones visibles en el rostro, lejos del efecto estético que buscaba. El video expuso irregularidades en la aplicación y reabrió dudas sobre la seguridad de una técnica cada vez más popular en centros de belleza.

La afectada aseguró que debió iniciar sesiones de láser para retirar las marcas y dijo haber cargado con los costos del tratamiento durante más de un año. También afirmó que el impacto fue personal y laboral: “Perdí trabajo. Perdí autoestima”, expresó, al describir depresión y aislamiento tras el resultado.
Más allá del caso puntual, la denuncia puso el foco en la capacitación del personal que realiza estos procedimientos y en la responsabilidad de los establecimientos que los ofrecen. La reacción en redes refleja un punto sensible: cuando la estética se vende como rutina rápida, el margen de error puede convertirse en una lesión duradera.
