El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prorrogó por un año más el embargo comercial contra Cuba, que seguirá vigente hasta el 14 de septiembre de 2027, según una determinación presidencial publicada este martes en el Registro Federal.
La decisión, firmada por Trump el 20 de agosto, sostiene que la continuidad de esas facultades respecto de Cuba “es de interés nacional para Estados Unidos”. La medida debía expirar el 14 de septiembre y queda renovada bajo la Ley de Comercio con el Enemigo, una norma de 1917 que desde 1977 solo se aplica a la isla tras una reforma del Congreso.

La renovación no sorprendió en Washington: desde 1978, todos los presidentes estadounidenses la han prorrogado cada año, sin importar su signo político. Esta vez, sin embargo, ocurre en medio de una de las etapas más difíciles para Cuba, con apagones rotativos y escasez crónica de alimentos y combustible.
La Casa Blanca atribuye el deterioro a la mala gestión interna del régimen cubano. El gobierno de La Habana, en cambio, responsabiliza al bloqueo energético impuesto por Washington en enero, cuando Trump firmó una orden ejecutiva que grava con aranceles a los países que suministran petróleo a la isla y amplió la presión con sanciones a entidades vinculadas al Estado.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó la extensión de “genocida” y acusó a Washington de buscar “asfixiar a una nación entera” en un mensaje publicado en X. “Esta prórroga llega en el momento más cruel de la ofensiva estadounidense contra Cuba en los últimos años”, escribió, al condenar la decisión “en los términos más enérgicos”.
El embargo se remonta a 1962, cuando el entonces presidente John F. Kennedy lo estableció tras la nacionalización de propiedades estadounidenses en la isla, un año después de que Washington rompiera relaciones diplomáticas con La Habana. En diciembre de 2014, Barack Obama reconoció el fracaso de esa política y abrió un proceso de acercamiento que incluyó la retirada de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo en 2015, un deshielo que se interrumpió con la llegada de Trump a la Casa Blanca en enero de 2017.
Desde su segundo mandato, iniciado en enero de 2025, Trump reforzó ese cerco con nuevas sanciones dirigidas a personas y entidades vinculadas al aparato de seguridad del régimen. En febrero, un alto funcionario de la Casa Blanca sugirió que Estados Unidos podría tomar el control de la isla; en marzo, el propio presidente afirmó que definiría los próximos pasos hacia Cuba una vez concluyera la operación militar contra Irán.
En medio de ese contexto, algunos cubanos reclaman un cambio de enfoque. “Deberían empezar a comerciar con nosotros, para ver si es la dictadura o el embargo” lo que provoca la crisis, dijo a AFP el taxista habanero Antonio Rodríguez, de 40 años. Juan Licea, un jubilado de 68 años, resumió el ánimo de buena parte de la población: “Estamos luchando para sobrevivir; muchas veces el dinero no alcanza. Pero hay que seguir adelante”.
