Euro abre a 66,44 pesos en República Dominicana

En la apertura de la sesión del 15 de julio de 2026, el euro se cotizó en promedio a 66,44 pesos dominicanos, lo que supone un avance del 0,1% frente al cierre previo de 66,37 pesos, según datos de Dow Jones. Este movimiento se inscribe en una secuencia de dos jornadas consecutivas de alza, aunque el panorama semanal muestra un retroceso del 0,65% y una caída anual del 9,06%. La volatilidad actual del 4,53% permanece por debajo del promedio de referencia del 12,27%, lo que apunta a un mercado cambiario con menor incertidumbre inmediata.

El tipo de cambio euro-peso dominicano ha respondido principalmente a la combinación de decisiones de política monetaria en Estados Unidos y República Dominicana, junto con la demanda de divisas asociada a las importaciones. Cuando la Reserva Federal mantiene una postura más restrictiva, el dólar tiende a fortalecerse y ejerce presión sobre monedas emergentes, mientras que el Banco Central dominicano busca equilibrar el flujo de dólares proveniente del turismo y las remesas.

Comportamiento reciente del tipo de cambio

Durante los últimos días, la cotización ha mostrado una tendencia positiva de corto plazo, aunque el contexto anual refleja una depreciación acumulada. Esta dinámica responde a factores estacionales y a la expectativa de que el dólar mantenga un tono firme hacia finales de 2026. El Banco Central estima que el tipo de cambio rondará los 66,35 pesos en septiembre de 2026 y alcanzará cerca de 69,15 pesos un año después, lo que implica una depreciación gradual y controlada.

La menor volatilidad observada en las últimas semanas sugiere que los agentes del mercado están asimilando sin sobresaltos las señales provenientes de las autoridades monetarias. Sin embargo, cualquier desviación en las tasas de interés de la Reserva Federal podría modificar rápidamente este equilibrio.

Euro abre a 66,44 pesos en República Dominicana

Perspectivas económicas para 2026 según UBS

El informe de UBS Financial Services proyecta que la economía dominicana acelerará su crecimiento real del PIB hacia el 4% en 2026, impulsado por tasas de interés más bajas y un entorno internacional más estable. La estabilidad política y las políticas orientadas al mercado seguirían respaldando este dinamismo, mientras que la reducción de costos financieros liberaría demanda interna y estimularía la inversión privada.

El turismo, uno de los principales motores de divisas, se beneficiaría de condiciones externas más favorables. Al mismo tiempo, un estímulo fiscal focalizado contribuiría a sostener la actividad a lo largo del año. El gobierno ha aprobado un presupuesto suplementario que eleva el gasto de capital en 0,4% del PIB para 2025 y amplía el déficit global al 3,5% del PIB. Para 2026, el Ministerio de Hacienda apunta a un déficit fiscal de 3,2% del PIB y un superávit primario de 0,5%.

Factores que influyen en el tipo de cambio

Las decisiones de política monetaria del Banco Central de la República Dominicana y de la Reserva Federal de Estados Unidos constituyen el elemento más inmediato. A ellas se suman la demanda interna de dólares vinculada a las importaciones, el comportamiento de la economía local y el esperado fortalecimiento global del dólar hacia el cierre de 2026. Estos elementos configuran un escenario de depreciación controlada del peso dominicano.

El análisis de UBS señala que los superávits provenientes de exportaciones de servicios y remesas compensarán los déficits de la balanza de ingresos y del comercio de mercancías. Se espera que el déficit por cuenta corriente se sitúe entre el 2% y el 2,5% del PIB al cierre de 2025 y 2026. La inversión extranjera directa neta, estimada entre 3,5% y 4% del PIB, se concentraría en turismo, comercio, industria, energía y sector inmobiliario, y sería suficiente para cubrir la brecha externa.

Riesgos y estabilidad de la deuda

La deuda pública bruta se mantendría estable en torno al 58% del PIB durante los próximos 12 a 18 meses, siempre que no ocurran eventos macroeconómicos inesperados. UBS advierte sobre riesgos relacionados con fenómenos climáticos adversos y desafíos de gobernabilidad, habituales en mercados emergentes, aunque mantiene una visión optimista sobre los indicadores económicos del país para 2026.

El equilibrio entre el estímulo fiscal, la política monetaria y los flujos de capital externo determinará la evolución del tipo de cambio en los próximos meses. Cualquier alteración en estos componentes podría modificar tanto la velocidad de la depreciación como el nivel de reservas internacionales del Banco Central.

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