En la apertura del 8 de julio el euro se cotizó a 45,93 pesos uruguayos, un incremento del 1,31 % respecto al cierre previo de 45,33 pesos, según datos de Dow Jones. Este movimiento marca el punto de partida para observar cómo evoluciona la divisa europea en el mercado local durante las próximas jornadas.
Comportamiento inmediato y métricas de corto plazo
Durante la última semana el euro acumuló una ganancia del 1,71 %, mientras que en la comparación interanual registra una contracción del 1,57 %. La volatilidad actual del tipo de cambio alcanzó el 15,6 %, por encima del nivel de referencia del 14,99 %. Estos indicadores sugieren que el mercado opera con mayor incertidumbre que en periodos previos, aunque la tendencia diaria se mantiene alcista frente al peso.
La amplitud de la banda de flotación y la sensibilidad a flujos de capital explican parte de estos movimientos. Cuando el euro gana terreno en los mercados globales, los operadores locales ajustan posiciones con rapidez, amplificando el efecto sobre el tipo de cambio minorista.

Proyecciones del dólar y crecimiento económico
La última encuesta del Banco Central del Uruguay indica que el dólar podría alcanzar 40,19 pesos a fines de 2026, tras ubicarse en 38,98 pesos en enero y 39,33 pesos en junio del mismo año. Para diciembre de 2027 los analistas elevan la mediana a 41,46 pesos. Estas cifras reflejan un ajuste gradual que contrasta con las expectativas más optimistas registradas un año atrás.
En paralelo, el Producto Bruto Interno crecería 1,87 % en 2026, 1,85 % en 2027 y 1,92 % en 2028. La dispersión de estimaciones para este año va del 1,50 % al 2,30 %, lo que evidencia diferencias en la valoración del impulso externo y la demanda interna. La inflación, por su parte, se proyecta en 4,40 % para 2026 y se acerca paulatinamente al centro del rango meta de 4,5 %.
Historia del peso y cambios de régimen cambiario
El peso uruguayo circula desde 1993 tras la conversión que eliminó tres ceros a la moneda anterior. A partir de 1991 el Banco Central recibió autorización para emitir los nuevos billetes y, dos años después, el proceso concluyó. En la década de 1990 se adoptaron bandas de flotación para reducir la incertidumbre sobre el valor del peso frente al dólar; sin embargo, la crisis de 2002 obligó a pasar a un régimen de flotación libre que permanece vigente.
La maxidevaluación de aquel año fue seguida por un periodo de apreciación sostenida que mejoró la posición externa del país. Este recorrido muestra cómo las decisiones de política monetaria han respondido a choques externos y a la necesidad de preservar reservas internacionales.
Implicaciones estructurales para la economía uruguaya
Uruguay mantiene uno de los ingresos per cápita más altos de América Latina junto con niveles reducidos de desigualdad. El 60 % de la población pertenece a la clase media, un dato que sostiene la demanda interna y da estabilidad al sistema financiero. No obstante, el crecimiento moderado proyectado exige elevar la competitividad y ampliar la participación femenina en la fuerza laboral.
La transformación educativa aparece como condición necesaria para sostener el ingreso per cápita en el largo plazo. Sin mejoras en capital humano, los márgenes de apreciación del peso seguirán dependiendo en gran medida de los ciclos de precios de las materias primas y de los flujos de capital externo.
