El Ministerio de Agricultura ha confirmado que la producción de aceite de oliva en la campaña 2025/26 alcanzará 1.298.000 toneladas, una cifra que, aunque inferior a las estimaciones iniciales, garantiza el abastecimiento del mercado y un enlace de campaña estable. Esta cantidad, un 7,7% menor que los 1.406.954 toneladas de la campaña anterior, refleja las condiciones climáticas irregulares del ciclo, pero se mantiene por encima de la media de las últimas cuatro temporadas y permite cubrir la demanda interna y de exportación sin tensiones de suministro.
Comercialización estable pese a la menor cosecha
El ritmo de ventas durante los ocho primeros meses de campaña se ha mantenido similar al ejercicio previo, según los datos presentados en la mesa sectorial presidida por Elena Busutil. Esta continuidad en la comercialización indica que los operadores han ajustado sus estrategias a la menor disponibilidad sin generar distorsiones de precios significativas. Aunque las cotizaciones han mostrado una ligera tendencia a la baja a lo largo del año, siguen situándose entre un 5,1% y un 8,7% por encima de los valores registrados en el mismo periodo de la campaña anterior, lo que refleja una demanda sostenida y una oferta controlada.

Impacto provincial y reducción en Córdoba
La caída nacional se ha concentrado especialmente en provincias como Córdoba, donde la producción ha descendido un 11% respecto a las previsiones iniciales. Con casi 240.000 toneladas recogidas hasta abril, frente a las 270.000 estimadas, la provincia ha experimentado una reducción más acusada que la media española. Este desajuste provincial pone de relieve la importancia de contar con sistemas de aforo más precisos y herramientas de gestión de riesgos que permitan anticipar variaciones locales sin comprometer la planificación del sector.
Perspectivas para la campaña 2026/27
Las condiciones meteorológicas favorables de la pasada primavera han favorecido una buena floración y cuajado del fruto, lo que apunta a una cosecha superior en el próximo ejercicio. Aunque los datos oficiales del aforo no se publicarán hasta octubre, el sector ya trabaja con escenarios más optimistas que podrían aliviar la presión sobre los precios y mejorar la rentabilidad de los productores. El Ministerio ha abierto además una consulta pública sobre la norma de comercialización para la campaña 2026/27 con el objetivo de contar con mecanismos que eviten desequilibrios en caso de sobreoferta.
La aceituna de mesa y los aranceles estadounidenses
En el segmento de aceituna de mesa, la producción ha alcanzado 503.000 toneladas en los nueve primeros meses de campaña, un volumen suficiente para cubrir las necesidades de comercialización hasta el cierre del ejercicio. Sin embargo, los aranceles impuestos por Estados Unidos a la aceituna negra española han generado pérdidas estimadas en 257 millones de euros, un impacto que sigue afectando la competitividad del producto en uno de sus principales mercados exteriores. La mesa sectorial ha analizado estas consecuencias y la necesidad de reforzar estrategias de diversificación de destinos para mitigar riesgos futuros.
Preparación ante posibles desequilibrios
La reunión también abordó la conveniencia de disponer de instrumentos preventivos ante una eventual sobreproducción que pudiera alterar el equilibrio del mercado. La experiencia de campañas anteriores demuestra que una planificación anticipada de las salidas comerciales y una regulación flexible contribuyen a estabilizar precios y a proteger tanto a productores como a consumidores. Con la campaña actual ya prácticamente cerrada, el foco se desplaza ahora hacia la preparación de la siguiente cosecha y la consolidación de mecanismos que garanticen la sostenibilidad del sector a medio plazo.
