Euro en Cuba abre con una leve baja

El euro inició la jornada del 3 de agosto de 2026 con una cotización de 27,68 pesos cubanos, según la información difundida por Dow Jones. El valor representa una disminución del 0,18% frente al cierre anterior, situado en 27,73 pesos cubanos. Aunque el movimiento diario fue moderado, la moneda europea acumula un avance del 1,4% durante la última semana y una variación positiva del 0,4% en los últimos doce meses.

La evolución registrada combina una corrección de corto plazo con un comportamiento ligeramente favorable en horizontes más amplios. La volatilidad actual se ubicó en 4,83%, por debajo del nivel de referencia del 6%, un indicador que apunta a una sesión relativamente estable dentro del mercado cambiario observado. La información también alude a una tendencia negativa del cruce entre el euro y el sol peruano durante la última jornada, aunque ese indicador corresponde a otro mercado y no modifica directamente la cotización expresada en pesos cubanos.

Una apertura estable en un mercado presionado

La variación del euro se conoce en un contexto marcado por la escasez de divisas, la inflación y la creciente dolarización de la economía cubana. En ese entorno, cualquier cotización oficial debe interpretarse junto con las restricciones de acceso a moneda extranjera y con la existencia de referencias cambiarias paralelas, que pueden reflejar condiciones distintas a las del mercado formal.

El dato de apertura no constituye por sí solo una señal de un cambio de tendencia estructural. El avance semanal muestra que la moneda mantiene una trayectoria positiva en el corto plazo, mientras que el incremento interanual de 0,4% evidencia una variación contenida en el periodo de un año. La diferencia entre ambos registros refleja que el comportamiento reciente ha sido algo más dinámico que el acumulado anual.

El Gobierno proyecta un crecimiento limitado

La cotización se publica mientras Cuba prepara sus previsiones económicas para 2026. El Gobierno proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto del 1%, la misma tasa que había calculado para el año anterior, aunque esa meta no se alcanzó debido a la contracción de la actividad económica. El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, advirtió que el país operará en un escenario denominado de “economía de guerra”, condicionado por amenazas, riesgos y tensiones que podrían aumentar durante el próximo año.

La expectativa oficial descansa principalmente en una recuperación del turismo y en un mejor desempeño de los servicios de exportación. Entre estos últimos destacan los servicios médicos, que continúan siendo una de las principales fuentes de ingresos en divisas. Sin embargo, la consecución de la meta dependerá también de la capacidad de sostener las importaciones esenciales, garantizar el suministro energético y atraer recursos externos, factores que han limitado la producción en los últimos años.

Inflación y déficit siguen condicionando la recuperación

Para 2026, las autoridades prevén un aumento del 10% en los precios del mercado formal. De cumplirse, la cifra supondría una reducción de cinco puntos porcentuales frente a la inflación interanual registrada al cierre de 2025, que alcanzó el 14,07%. La previsión representa una moderación, pero no una estabilización plena: una subida anual de esa magnitud continuaría afectando el poder adquisitivo de los hogares y encareciendo los bienes básicos.

El déficit fiscal estimado asciende a 74.500 millones de pesos cubanos, equivalentes a unos 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial aplicable a las empresas. El monto es similar al del año anterior y evidencia que la eventual reducción de la inflación deberá producirse en paralelo con un desequilibrio presupuestario elevado. La relación entre gasto público, disponibilidad de divisas y oferta de bienes será determinante para que la presión sobre los precios no vuelva a intensificarse.

Las propias autoridades reconocen problemas estructurales que dificultan la recuperación: falta de productos básicos, apagones, inflación elevada, mayor uso de monedas extranjeras y una fuerte migración. Entre 2020 y 2024, la economía cubana se contrajo un 11%, mientras que el PIB retrocedió un 1,1% en 2024, su segundo descenso anual consecutivo. Estas cifras ayudan a explicar por qué una meta de crecimiento del 1% tendría un alcance limitado: permitiría detener parcialmente la caída, pero no compensaría las pérdidas acumuladas.

Inversión extranjera y límites del sistema monetario

El Gobierno ha señalado que necesita incrementar la inversión extranjera y ha prometido un entorno “más dinámico y transparente”, con mayores facilidades y garantías para los inversores. La propuesta enfrenta, no obstante, dificultades financieras internas y un escenario internacional complejo. Sin un aumento sostenido de la producción y de los ingresos por exportaciones, la entrada de capital podría aliviar restricciones puntuales sin resolver los desequilibrios que alimentan la demanda de divisas.

El peso cubano es la moneda de curso legal y está dividido en 100 centavos. La unificación monetaria conocida como “Día Cero” entró en vigor el 1 de enero de 2021, cuando dejó de circular legalmente el peso cubano convertible como moneda para las transacciones ordinarias. La medida eliminó el sistema de doble moneda, pero para una parte de la población también significó una fuerte pérdida de valor frente a las divisas y una nueva referencia cambiaria para bienes y servicios.

Antes de esa reforma, el tipo de cambio había experimentado varios ajustes. En 2002 se situaba en 21 pesos cubanos por cada peso convertible y posteriormente llegó a 26. En abril de 2005, el Gobierno fijó la relación en 25 pesos cubanos por peso convertible, mientras este último mantuvo una paridad de uno a uno con el dólar, acompañada de un impuesto del 10%. La demanda de moneda extranjera impulsó además mercados informales, donde llegaron a registrarse cotizaciones muy superiores a las oficiales.

Actualmente circulan monedas de 1, 2, 5 y 20 centavos, además de piezas de 1, 3 y 5 pesos. Los billetes disponibles incluyen denominaciones de 1, 3, 5, 10, 20, 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos. La historia reciente de la moneda muestra que la cotización diaria del euro forma parte de un problema más amplio: la estabilidad cambiaria depende no solo de los movimientos internacionales, sino también de la oferta de divisas, la inflación, la producción nacional y la confianza en el sistema económico.

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