Un jurado federal condenó en apenas dos horas a Jeremiah Manuyag Flores, exagente del Departamento del Sheriff de San Diego, por empujar por la espalda a un detenido con las manos y pies encadenados. El impacto fracturó la columna vertebral de la víctima, identificada como J.P., quien quedó tirado en el suelo más de dos horas sin atención médica.

El agente no reportó el incidente a su supervisor ni brindó ayuda, obligaciones establecidas en el protocolo de uso de fuerza. En su reporte oficial escribió que no había aplicado fuerza alguna. La jueza Linda Lopez destacó la imagen de las cámaras donde Flores se aleja sonriendo, calificando su conducta de atroz y contraria a la confianza pública depositada en los custodios.
Desequilibrio de poder y consecuencias
El fiscal Seth Askins subrayó que la diferencia de control entre Flores y el detenido era comparable a la distancia entre continentes. La sentencia de 57 meses de prisión federal, efectiva a partir del 18 de agosto de 2026, incluye la inhabilitación permanente para ejercer funciones de seguridad en cualquier nivel gubernamental. El caso expone fallas estructurales en la supervisión interna y la rendición de cuentas dentro de centros de detención donde las cámaras capturan lo que el público no ve.
