Un experimento realizado por el Banco de España con 6.000 adultos muestra que la brecha de género en conocimientos financieros es considerablemente menor de lo que indican las encuestas tradicionales. Aproximadamente dos tercios de esa diferencia aparente se explican por la mayor tendencia de las mujeres a responder “No lo sé” cuando no están seguras, y no por un menor nivel de conocimiento real.
Los resultados coinciden con los datos de PISA 2022 en España, donde chicos y chicas de 15 años obtienen puntuaciones prácticamente idénticas en la prueba objetiva de educación financiera. Sin embargo, los varones declaran sentirse más capaces de gestionar su dinero, con una diferencia de seis puntos porcentuales que constituye la mayor brecha de autoconfianza entre los países de la OCDE junto con Dinamarca.
El experimento que modificó la medición
La investigación publicada en 2024 por Laura Hospido, Nagore Iriberri y Margarita Machelett dividió a los participantes en cuatro grupos. El grupo de control respondía con la opción “No lo sé” disponible. Los otros grupos recibieron versiones sin esa opción, con incentivos monetarios por respuesta correcta o con información previa sobre la mayor frecuencia con que las mujeres eligen “No lo sé”.
En el grupo de control, las mujeres acertaron el 49 % de las preguntas frente al 58 % de los hombres, y eligieron “No lo sé” en un 18 % de los casos frente al 12 % de los hombres. Al incorporar variables de control, ambas diferencias se redujeron a seis y cuatro puntos porcentuales respectivamente, aunque siguieron siendo estadísticamente significativas.

El cambio más notable se produjo en el grupo que recibió información sobre la asimetría en las respuestas: la brecha en aciertos se redujo a la mitad y desapareció tras introducir controles. Las autoras concluyeron que las encuestas convencionales sobreestiman la diferencia de género al confundir un patrón de respuesta con una diferencia real de conocimiento.
Igualdad en resultados, diferencia en percepción
Los datos de PISA 2022 refuerzan esta lectura. En España, las chicas obtuvieron 485,8 puntos y los chicos 486,4 en la prueba objetiva, una diferencia sin significación estadística. El país se encuentra entre los diez participantes donde no se detecta brecha media de conocimiento entre géneros. No obstante, las chicas superan a los chicos en el percentil inferior de la distribución, mientras que los chicos aventajan en el percentil superior.
La brecha de autoconfianza permanece constante: un 6 % más de chicos que de chicas se declaran capaces de gestionar su dinero. Este patrón se repite en el promedio de la OCDE, aunque con magnitudes aproximadamente el doble.
Otras desigualdades superan a la de género
El informe de Funcas elaborado por Almudena Sevilla, Luis Miguel Doncel, Cristian Macías e Ismael Sanz sitúa la brecha de género en perspectiva. Según el OECD Skills Outlook 2025, tener al menos un progenitor con estudios superiores genera una ventaja de 0,34 desviaciones típicas en educación financiera, frente a las 0,05 de la brecha de género en el promedio OCDE. La ubicación del centro escolar añade otras 0,23 desviaciones típicas entre alumnado urbano y rural.
España presenta una excepción relevante: la brecha urbano-rural en educación financiera es de solo 4,6 puntos PISA y carece de significación estadística, frente a los 32,5 puntos del promedio de la OCDE. Este hallazgo indica que el origen socioeconómico y el entorno educativo influyen más que el género en el nivel de conocimientos financieros.
Los resultados sugieren que políticas orientadas únicamente a aumentar el conocimiento podrían ser insuficientes si no abordan también la diferencia en autoconfianza. Informar a los participantes sobre el sesgo en las respuestas redujo la brecha, lo que apunta a que intervenciones sencillas de sensibilización pueden modificar los patrones de respuesta y ofrecer una imagen más precisa de las capacidades reales.
