Exportaciones mexicanas a EU alcanzan récord semestral

Las exportaciones de México hacia Estados Unidos alcanzaron un récord histórico durante el primer semestre del año, con un valor de 298.2 mil millones de dólares, de acuerdo con cifras de la Oficina del Censo estadounidense. El monto representó un crecimiento anual de 13 por ciento y consolidó al país como el principal proveedor de bienes del mercado estadounidense entre enero y junio.

La participación mexicana llegó a 17.1 por ciento del total de las importaciones realizadas por Estados Unidos en ese periodo. Canadá ocupó el segundo lugar, con 11.5 por ciento, seguido de Taiwán, con 7.8 por ciento. China, que durante años encabezó el suministro de mercancías al mercado estadounidense, descendió al cuarto sitio, con 7.4 por ciento.

El comercio bilateral amplía la ventaja mexicana

El avance de las ventas mexicanas también se reflejó en el intercambio total. Entre enero y junio, el comercio bilateral entre México y Estados Unidos sumó 493.7 mil millones de dólares, por encima de los 376 mil millones registrados con Canadá y los 184.8 mil millones correspondientes a China.

El subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, destacó que México se mantuvo como el principal socio comercial de Estados Unidos. El funcionario señaló además que el déficit bilateral estadounidense con México se redujo en términos relativos frente al de otros proveedores: Vietnam registró un déficit de 114 mil millones de dólares, Taiwán de 107.2 mil millones y México de 102.6 mil millones.

La evolución de la balanza no implica que el intercambio haya perdido dinamismo. Por el contrario, el crecimiento de las exportaciones mexicanas ocurrió junto con un flujo relevante de mercancías en sentido inverso. En el primer semestre, Estados Unidos exportó a México bienes por 195.6 mil millones de dólares, con lo que el mercado mexicano permaneció como el principal destino de las ventas externas estadounidenses, por delante de Canadá y Reino Unido.

Junio marca un nuevo máximo mensual

El desempeño semestral estuvo impulsado por el resultado de junio. Las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos alcanzaron ese mes 55.3 mil millones de dólares, el nivel más alto para un junio desde que existen registros. La cifra implicó un aumento anual de 23 por ciento y representó el cuarto mes consecutivo con envíos superiores a 50 mil millones de dólares.

Con ese resultado, México concentró 17.4 por ciento de las importaciones estadounidenses durante junio y conservó el primer lugar entre los proveedores de ese país. La secuencia de cifras sugiere que, al menos hasta la primera mitad del año, las empresas de ambos lados de la frontera continuaron priorizando las rutas de suministro regionales pese al entorno de incertidumbre comercial.

La integración regional resiste la revisión del T-MEC

Para Janneth Quiroz, economista en jefe de Monex, los datos muestran que la integración productiva de América del Norte ha sido más resistente de lo previsto durante la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). A su juicio, las cadenas de suministro construidas durante más de tres décadas y la interdependencia entre las industrias automotriz, electrónica, de maquinaria, equipo médico y computación han limitado el riesgo de una disrupción inmediata.

La fortaleza de esos vínculos responde a factores que van más allá de las ventajas arancelarias. La cercanía geográfica, la infraestructura fronteriza, los tiempos de entrega y la especialización acumulada hacen costoso sustituir de manera rápida a los proveedores regionales. Esa combinación ayuda a explicar por qué el comercio ha mantenido su crecimiento incluso mientras persisten dudas sobre las reglas que regirán la siguiente etapa del acuerdo.

El equipo de cómputo concentra el crecimiento

Sin embargo, la composición del aumento exportador introduce una señal de cautela. Gabriela Siller, economista en jefe de Banco Base, advirtió que una parte importante del avance se concentra en el equipo de cómputo, producto que se convirtió en el principal bien adquirido por Estados Unidos a México.

Según la especialista, el crecimiento de las exportaciones de ese sector no ha sido acompañado por una expansión proporcional del empleo y la inversión en México. La razón estaría en su menor contenido nacional y en una mayor dependencia de insumos importados, principalmente de Asia. En consecuencia, el valor exportado no necesariamente se traduce en una derrama económica equivalente a la observada históricamente en la industria automotriz.

Siller estimó que, si se excluyeran las ventas de equipo de cómputo, el crecimiento de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos durante el año sería cercano a 5 por ciento, muy por debajo del avance de doble dígito observado hasta junio. La diferencia revela que el récord comercial debe evaluarse no sólo por su magnitud, sino también por la capacidad de los sectores exportadores para generar empleos, inversión y proveedores locales.

Reglas de origen, el principal foco de riesgo

La dependencia de componentes asiáticos podría cobrar mayor importancia durante la revisión del T-MEC. Un endurecimiento de las reglas de origen para las manufacturas electrónicas elevaría los costos de las empresas o exigiría sustituir proveedores externos, con posibles efectos sobre los márgenes, los precios y el ritmo de las exportaciones.

Quiroz consideró que las negociaciones podrían provocar episodios de volatilidad, pero señaló que los incentivos económicos para preservar la integración regional siguen siendo elevados. La relación comercial, por tanto, enfrenta una tensión entre la continuidad de cadenas productivas ya consolidadas y la presión para elevar el contenido regional de las mercancías.

Hasta junio, los datos favorecen la permanencia de México como proveedor principal de Estados Unidos y muestran que la relación bilateral conserva un peso central para ambas economías. El desafío será convertir el dinamismo exportador en mayor valor agregado interno, al tiempo que se reducen las vulnerabilidades asociadas a la concentración sectorial y a la eventual modificación de las reglas del T-MEC.

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