Extienden otra semana las expoferias de Guelaguetza

Las expoferias instaladas con motivo de las fiestas de la Guelaguetza permanecerán una semana más en el Centro Histórico de Oaxaca de Juárez, pese a que los permisos aprobados por el ayuntamiento vencieron el 2 de agosto. Los más de 500 puestos temporales continuarán operando hasta el 9 de agosto, una ampliación que, de acuerdo con la información disponible, no volvió a ser sometida a consideración del cabildo.

Los comerciantes mantienen sus carpas y puestos en la calle Macedonio Alcalá, el jardín Labastida y un costado de la Alameda de León. Este lunes, cuando se esperaba el retiro de las estructuras tras la conclusión del periodo autorizado, los vendedores reabrieron con normalidad y señalaron que cuentan con permiso para permanecer durante toda esta semana.

La extensión implica que las expoferias ocuparán el espacio público durante 25 días, del 16 de julio al 9 de agosto. Se trata del periodo más largo de permanencia registrado en los últimos años, según la comparación con la edición de 2025, cuando las tres expoferias funcionaron del 16 de julio al 3 de agosto, sin que se reportara una ampliación.

Una prórroga fuera del acuerdo inicial

El 14 de julio, después de la sesión de cabildo en la que se aprobaron los permisos temporales, el regidor de Gobierno y Territorio, Jesús Quevedo Cortés, informó que las tres expoferias y la verbena de Carmencita Alto reunirían aproximadamente 600 autorizaciones, con vigencia del 16 de julio al 2 de agosto. De ese universo, alrededor de 40 permisos corresponderían a la verbena.

La diferencia entre la autorización original y la operación actual coloca el foco en el procedimiento administrativo. El acuerdo conocido públicamente fijó una fecha de conclusión; sin embargo, los puestos permanecen instalados hasta el 9 de agosto sin que se haya informado de una nueva aprobación del cabildo. Tampoco se han detallado las razones, condiciones o autoridad responsable de autorizar la ampliación.

El ayuntamiento no ha precisado si la extensión modificó formalmente los permisos existentes, si se emitieron nuevas autorizaciones o si se trata de una tolerancia operativa. Esa falta de información resulta relevante porque el uso temporal de calles y jardines implica no sólo la ocupación comercial, sino también obligaciones relacionadas con movilidad peatonal, limpieza, seguridad, protección civil y preservación del entorno urbano.

Ventas que rebasan lo permitido

Además de la permanencia prolongada, continúa la venta de bebidas alcohólicas en algunos de los espacios instalados. El reglamento de comercio en vía pública prohíbe este tipo de actividad, de acuerdo con la información consignada sobre los permisos. Hasta ahora no se ha reportado una explicación oficial sobre inspecciones, sanciones o medidas para impedir esa comercialización.

También se observa la oferta de artesanías procedentes de otros estados, productos industriales y manualidades. El planteamiento original, según lo expuesto al aprobarse los permisos, era autorizar la venta de artesanías oaxaqueñas. La diferencia entre ese objetivo y la mercancía que se ofrece puede afectar a productores locales, quienes compiten en el mismo espacio con artículos que no necesariamente corresponden a la identidad cultural que se buscaba promover.

La situación muestra que el debate no se limita a cuántos días pueden permanecer los puestos. La autorización de ferias vinculadas con la Guelaguetza también define qué productos pueden venderse, qué actividades están restringidas y cómo se vigila el cumplimiento. Sin mecanismos de supervisión visibles, las condiciones anunciadas por la autoridad pierden fuerza frente a la operación cotidiana de los comerciantes.

Recaudación municipal aún sin cifras públicas

En 2025, el presidente municipal Raymundo Chagoya Villanueva informó que se habían aprobado 550 permisos y que por cada uno el municipio recibía 580 pesos. Con base en ese cálculo, la recaudación estimada ascendía a 319 mil pesos, cantidad que, conforme al dictamen, debía ingresar a la Tesorería antes de la instalación de los puestos.

Para este año, el ayuntamiento no ha dado a conocer cuántos permisos fueron finalmente autorizados ni cuánto espera recaudar por concepto de derechos de uso de suelo. La cifra inicial comunicada por el regidor fue aproximada, de cerca de 600 permisos, mientras que actualmente se habla de más de 500 puestos instalados. Esa diferencia impide establecer con precisión el monto recaudado y dificulta evaluar si los ingresos corresponden al número real de espacios ocupados.

También permanece sin aclarar si los comerciantes pagan directamente al ayuntamiento por el uso de las carpas o si existe algún cobro a través de terceros. La precisión sobre este punto permitiría distinguir entre los derechos municipales, el alquiler de infraestructura y cualquier otro concepto asociado con la instalación de las expoferias.

Más ocupación, mayores exigencias de control

La ampliación puede beneficiar a los vendedores al prolongar el periodo de comercialización después de los principales días de la Guelaguetza, cuando aumenta la llegada de visitantes. No obstante, para el Centro Histórico representa una semana adicional de ocupación de espacios de tránsito y convivencia, con efectos potenciales en la circulación, la generación de residuos y la actividad de negocios establecidos.

El ayuntamiento tiene pendiente informar bajo qué criterios permitió la continuidad, quién supervisará el cumplimiento de las reglas y qué medidas aplicará ante la venta de alcohol o de productos distintos de los autorizados. Mientras los puestos continúen hasta el 9 de agosto, la principal incertidumbre no es sólo la fecha de retiro, sino la ausencia de una explicación pública que vincule la ampliación con un acuerdo formal, una recaudación verificable y controles efectivos sobre el comercio en la vía pública.

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