Los precios mundiales de los alimentos registraron en junio una reducción mensual del 0.3%, impulsada por la caída del azúcar (-5.7%) y los cereales (-3.5%). El índice de la FAO se mantiene, sin embargo, un 2.2% por encima del nivel de hace un año debido a los elevados costos energéticos y la inestabilidad en Oriente Medio.
La organización advierte que esta moderada mejora es frágil. La producción mundial de cereales alcanzará el segundo mayor volumen histórico, pero el fenómeno de El Niño ya amenaza las cosechas de trigo en Australia y de caña de azúcar en India y Tailandia, lo que podría revertir la tendencia de precios en los próximos meses.

Presiones opuestas en aceites y carne
Mientras los lácteos retrocedieron de forma moderada, los aceites vegetales subieron 3.8% por su mayor uso en biocombustibles y la carne alcanzó un récord tras aumentar 0.5%, liderada por el sector avícola. Estos incrementos limitaron el alcance de la baja general y evidencian que la demanda industrial sigue sosteniendo ciertos precios.
Riesgo climático para México
El desarrollo de El Niño representa el principal riesgo para la estabilidad de precios en México. Las sequías asociadas pueden reducir la producción local de granos y caña, mientras la revisión del T-MEC y las presiones inflacionarias internas retrasan la transmisión de las bajas internacionales al consumidor. El alivio en supermercados será gradual y dependerá de que las cosechas del hemisferio norte no sufran daños adicionales.
La combinación de una oferta global abundante con amenazas climáticas concretas obliga a mantener una vigilancia estrecha: cualquier intensificación de El Niño podría eliminar rápidamente el pequeño margen de contención que ofrece la actual baja de precios.
