Fábrica de moscas: esperanza realista

El gobierno federal inauguró en Chiapas una planta de moscas estériles para enfrentar el gusano barrenador que afecta al ganado jalisciense. El secretario de Agricultura, Eduardo Ron, sostiene que la combinación de insectos estériles, capacitaciones y detección temprana permitirá controlar la plaga, aunque admite que el problema no desaparecerá en corto plazo y dependerá de la actuación del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria.

La inauguración sirvió además para exhibir la buena salud de la relación bilateral con Estados Unidos. La presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó el acto para destacar la cooperación con Washington y agradecer expresamente al expresidente Donald Trump y a funcionarios estadounidenses. La planta de insectos se convierte así en un instrumento doble: sanitario y diplomático.

Sucesión eclesiástica en espera

El próximo 20 de julio el cardenal José Francisco Robles Ortega celebrará 50 años de ministerio sacerdotal en el Santuario de los Mártires. Aunque presentó su renuncia al cumplir 75 años, el Vaticano aún no la ha aceptado. Roma parece aplicar una política de “sin prisa”, por lo que la sucesión en la arquidiócesis de Guadalajara permanece indefinida y sujeta a tiempos vaticanos.

Estos tres hechos revelan un patrón común: avances concretos en materia sanitaria y diplomática, pero con resultados que dependen de procesos institucionales más amplios y de ritmos que escapan al control local. La fábrica de moscas representa un paso técnico verificable; la relación con Washington muestra señales de continuidad; la Iglesia, en cambio, ilustra la paciencia estructural del poder central.

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