En verano, las temperaturas superiores a 35 grados secan el sustrato en horas y ponen en riesgo las raíces. Los especialistas indican que el momento óptimo para aplicar fertilizante es cuando la tierra está seca, preferiblemente al amanecer o al atardecer, para evitar el estrés térmico y permitir una absorción eficiente de nutrientes.

Las plantas de flor en maceta requieren dosis cada dos semanas, mientras que las de interior toleran intervalos de tres a cuatro semanas. El exceso de sales minerales produce bordes marrones y detiene el crecimiento; por ello, ajustar la frecuencia según especie y mantener el suelo húmedo antes de fertilizar resulta esencial para preservar la salud del jardín durante los meses de calor.
