Francia ha renunciado al impuesto nacional de dos euros que gravaba los envíos de menos de 150 euros procedentes de fuera de la Unión Europea, mayoritariamente desde China. A partir del 1 de julio aplicará únicamente la tasa europea de tres euros establecida para cubrir los costos de control aduanero.

El ministro de Economía, Roland Lescure, explicó que el gravamen francés era eludido sistemáticamente: los paquetes llegaban primero a Bélgica u otros países vecinos y luego eran transportados por carretera a Francia. Esta ruta alternativa redujo drásticamente la recaudación prevista de 400 millones de euros anuales a apenas 2,3 millones mensuales.
Efectos en la logística y el empleo
El aeropuerto de Vatry, especializado en carga, anunció recortes de más de la mitad de su plantilla tras la desviación de los envíos de plataformas como Temu, Shein y AliExpress. El caso demuestra que cualquier medida unilateral pierde eficacia cuando los flujos comerciales pueden redirigirse fácilmente dentro del mercado único.
Lección sobre coordinación europea
Francia impulsó la tasa europea de tres euros y ahora plantea que, si es viable, se añada un componente adicional a nivel comunitario para financiar los controles. El episodio confirma que solo las reglas comunes pueden limitar el impacto de los envíos de bajo valor sin generar distorsiones entre Estados miembros.
