Franquicias norteamericanas preparan una agenda común

El sector de franquicias de México, Estados Unidos y Canadá avanza hacia un acuerdo tripartito de colaboración, en paralelo con las conversaciones relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La iniciativa busca fortalecer la cooperación entre las asociaciones del sector, facilitar la expansión regional de las marcas y aprovechar el potencial de un mercado integrado en América del Norte.

El planteamiento cobra relevancia al cierre del primer semestre de 2026, un periodo en el que las expectativas económicas iniciales no se cumplieron por completo, aunque el entorno de entusiasmo, unidad y optimismo generado durante el año es considerado por representantes de la industria como un activo para sostener la actividad en los meses siguientes. La Asociación Mexicana de Franquicias (AMF) mantiene una previsión de crecimiento anual cercana a 6 por ciento tanto en unidades como en marcas, por encima de la expansión esperada para la economía mexicana en su conjunto.

Una agenda sectorial vinculada al T-MEC

Las asociaciones de franquicias de los tres países han dado pasos para establecer una agenda de trabajo conjunta. El objetivo no es sustituir las negociaciones gubernamentales del T-MEC, sino generar mecanismos de cooperación empresarial que permitan atender obstáculos comunes, intercambiar información y promover mejores condiciones para las marcas que buscan operar en los mercados vecinos.

El tratado comercial vigente no incluye un capítulo específico dedicado a las franquicias. Por ello, el eventual acuerdo entre las organizaciones del sector tendría un carácter de colaboración institucional y empresarial. Su alcance dependerá de los compromisos que finalmente se definan, así como de la capacidad de cada asociación para coordinar acciones en materia de información, capacitación, promoción y vinculación comercial.

La presidenta en funciones de la Asociación Mexicana de Franquicias ha recibido un reconocimiento particular por su liderazgo en esta gestión. Para el sector, la coordinación entre México, Estados Unidos y Canadá podría convertirse en un precedente para otras industrias que buscan profundizar la integración económica regional sin depender exclusivamente de los instrumentos formales de los tratados comerciales.

Expansión mexicana con mayores exigencias

Para las empresas mexicanas, el acuerdo representaría una oportunidad para acelerar su internacionalización. Más de 100 marcas nacionales han iniciado o se encuentran en proceso de expansión fuera del país, de acuerdo con la información difundida por el sector. Centroamérica ha sido tradicionalmente el destino más accesible para muchas de ellas por su proximidad geográfica y cultural, pero Estados Unidos y Canadá ofrecen una escala comercial más amplia y un mayor número de consumidores potenciales.

El atractivo, sin embargo, está acompañado de riesgos operativos y regulatorios. Ambos mercados cuentan con normas específicas para la apertura de establecimientos, la protección al consumidor, el uso de marcas, la contratación de personal, la tributación y la divulgación de información a los franquiciatarios. Una estrategia de expansión que no considere las diferencias entre estados, provincias o municipios puede elevar costos y retrasar la entrada de una marca.

En ese contexto, la preparación jurídica y financiera será tan importante como la fortaleza del concepto comercial. Las empresas deberán evaluar con mayor rigor la selección de socios locales, la adaptación de productos y servicios, la logística, los esquemas de soporte y la protección de su propiedad intelectual. La colaboración entre asociaciones puede reducir la falta de información, pero no elimina la responsabilidad de cada marca de realizar estudios de mercado y cumplir con las reglas aplicables.

Un mercado potencial de gran escala

Los promotores de la iniciativa estiman que la integración de las franquicias de los tres países podría contribuir a crear más de un millón de empleos en los próximos años, reunir a más de 6 mil 400 marcas y conformar el mercado de franquicias más grande del continente americano. Estas cifras constituyen una proyección asociada al eventual acuerdo y no un resultado garantizado; su cumplimiento dependerá de la inversión, el consumo, el acceso al financiamiento y la evolución de las condiciones económicas regionales.

El interés también opera en sentido inverso. Franquicias de América, Europa y Asia observan a México como un destino atractivo para invertir y expandirse. La posición geográfica del país, su integración comercial con Norteamérica y la dimensión de su mercado interno favorecen esa percepción. No obstante, un mayor flujo de marcas extranjeras aumentará la competencia para los operadores nacionales, que tendrán que diferenciarse mediante precios, calidad, innovación, experiencia del cliente y capacidad de adaptación local.

La llegada de capital extranjero puede ampliar la oferta y generar empleos, pero también plantea retos para los negocios mexicanos con menor escala. El entorno será más favorable para las empresas que cuenten con procesos estandarizados, información financiera confiable y modelos replicables. En cambio, aquellas que pretendan franquiciar sin haber probado suficientemente su operación podrían enfrentar dificultades para sostener el servicio y proteger la reputación de la marca.

El segundo semestre pondrá a prueba al sector

La moderación del crecimiento frente a las proyecciones iniciales no ha cambiado la expectativa de la AMF sobre la capacidad de resistencia de la industria. El sector continúa asociado con la generación de inversión, empleos formales y oportunidades para emprendedores, incluso en un escenario económico más complejo. Esa resiliencia se explica, en parte, por la posibilidad de replicar modelos probados y distribuir el riesgo entre franquiciantes y operadores.

El segundo semestre será decisivo para convertir la voluntad de cooperación en instrumentos concretos. La claridad de los acuerdos, la publicación de calendarios de trabajo y la participación efectiva de las empresas determinarán si la iniciativa produce beneficios más allá del anuncio. También será necesario distinguir entre promoción internacional y expansión sostenible: abrir unidades con rapidez no garantiza rentabilidad ni permanencia.

Con expectativas de crecimiento superiores a las de la economía general, las franquicias llegan a la segunda mitad de 2026 con oportunidades de inversión y expansión, pero también con exigencias mayores. El avance de una agenda común entre México, Estados Unidos y Canadá puede ampliar el alcance del modelo; su éxito dependerá de que las marcas combinen visión regional, cumplimiento regulatorio y capacidad para responder a consumidores cada vez más informados.

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