Fugas de gas se duplican en Cajeme por calor

Ciudad Obregón.- Las atenciones por fugas de gas en Cajeme se duplicaron durante junio como consecuencia de las altas temperaturas, al pasar de un promedio de entre 10 y 12 servicios mensuales a 28, informó el comandante de Bomberos, Víctor Manosalvas Mena. El incremento se atribuye directamente a la presión interna que generan las temperaturas extremas en los cilindros y tanques estacionarios, un fenómeno que activa las válvulas de alivio con mayor frecuencia.

El comandante explicó que el calor incrementa la presión al interior de los cilindros y tanques estacionarios, lo que activa las válvulas de alivio. Cuando estas no reciben mantenimiento pueden quedarse abiertas y permitir la salida de gas, situación que aumenta el riesgo de incendios. Esta dinámica revela un patrón estacional que las autoridades locales deben anticipar cada año con mayor precisión.

Presión térmica y fallas mecánicas

La fuga de gas principalmente se da porque, al calentarse los tanques, aumenta la presión y se activan las válvulas de alivio; muchas veces se llegan a quedar pegadas y continúan fugando gas. El problema no radica solo en el clima, sino en la falta de revisiones periódicas que permitan detectar desgaste en componentes clave. Tanques con varios años sin servicio presentan mayor probabilidad de que las válvulas fallen en el momento crítico.

El comandante recordó que recientemente una fuga alcanzó la flama de un boiler en una vivienda, lo que provocó un incendio con pérdidas materiales. Este incidente ilustra cómo una válvula defectuosa puede transformar una situación controlable en un evento destructivo en cuestión de minutos. Las altas temperaturas actúan como catalizador que acelera el deterioro de equipos que ya presentan señales de fatiga.

Recomendaciones operativas para el verano

Ante ello, recomendó dar mantenimiento periódico a los tanques, conservar en buen estado la pintura reflejante y revisar las válvulas, especialmente si tienen varios años sin servicio. La pintura reflejante reduce la absorción de calor, mientras que el mantenimiento de válvulas asegura que el mecanismo de alivio funcione solo cuando sea necesario y se cierre correctamente después. Ambas medidas combinadas disminuyen significativamente la incidencia de fugas activas.

Mencionó que, durante la temporada de calor, es preferible no llenar los tanques al 80% de su capacidad y mantenerlos alrededor del 50% para reducir la presión interna. Esta práctica permite un margen de expansión del gas licuado sin que se active la válvula de forma prematura. Los usuarios que adoptan este hábito reportan menor necesidad de intervenciones de emergencia durante los meses más calurosos.

Riesgos de ignición y exposición nocturna

Advirtió que el mayor riesgo de una fuga es que el gas encuentre una fuente de ignición y se origine un incendio o una explosión. La presencia de boilers, estufas o incluso chispas eléctricas convierte una fuga aparentemente menor en un escenario de alto impacto. Aunque menos frecuentes, también pueden presentarse intoxicaciones cuando una fuga ocurre durante la noche y las personas no perciben el olor del gas mientras duermen.

Manosalvas Mena exhortó a la población a solicitar apoyo al 911 si detecta olor a gas, evitar encender o apagar interruptores eléctricos y no intentar reparar la fuga por cuenta propia, ya que una acción inadecuada puede derivar en un incendio o una explosión. La respuesta inmediata de personal capacitado reduce tanto el riesgo de daños materiales como la probabilidad de lesiones graves entre los ocupantes de la vivienda.

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