México en el Top 10 de IED: Oportunidades y Desafíos

La inclusión de México en el décimo lugar del ranking mundial de Inversión Extranjera Directa, con 41 mil millones de dólares captados en 2025, refleja una recuperación frente a los años previos y confirma la vigencia del nearshoring como factor estructural. Este volumen supera en tres mil millones de dólares la cifra de 2024 y sitúa nuevamente al país entre las diez economías más atractivas para el capital foráneo, tras una ausencia de tres años.

El posicionamiento resulta especialmente relevante porque coincide con una reconfiguración global de cadenas de suministro que privilegia la cercanía geográfica a mercados clave. La proximidad con Estados Unidos sigue operando como ventaja competitiva tangible, permitiendo que sectores como el automotriz, electrónico, aeroespacial y farmacéutico concentren buena parte de los flujos de manufactura orientada a la exportación.

Reconfiguración de cadenas productivas

La permanencia de México como destino preferente para la relocalización de procesos productivos genera efectos multiplicadores en empleo calificado y en la demanda de proveedores locales. La reinversión de utilidades, más que los proyectos completamente nuevos, explica la mayor parte del flujo registrado, lo que indica que las empresas ya instaladas continúan apostando por ampliar operaciones existentes en lugar de iniciar desde cero.

Esta dinámica fortalece la integración de México en las redes norteamericanas de producción y eleva la proporción de manufacturas dentro del total de IED recibida durante las últimas tres décadas y media. Al mismo tiempo, la ausencia de anuncios significativos en energías renovables revela una cautela que podría limitar el desarrollo de proyectos de mayor valor agregado y menor huella de carbono.

Presiones derivadas de la política comercial estadounidense

Los aranceles sectoriales aplicados por Estados Unidos al acero, aluminio y ciertos componentes automotrices continúan vigentes y reducen la previsibilidad del acceso al mercado norteamericano, incluso cuando las reglas de origen del T-MEC otorgan exenciones amplias. Esta combinación genera un entorno en el que las empresas deben evaluar constantemente si los costos logísticos y regulatorios compensan la cercanía geográfica.

La revisión anual del tratado añade otra capa de incertidumbre que afecta directamente la planeación de inversiones de mediano plazo. Organismos empresariales han señalado que la prolongación de esta indefinición puede retrasar decisiones de expansión, sobre todo entre compañías estadounidenses que ya operan en territorio mexicano y que dependen de cadenas regionales de suministro estables.

Limitaciones estructurales en infraestructura y energía

La Secretaría de Hacienda ha identificado que la disponibilidad de infraestructura adecuada y el suministro confiable de energía representan cuellos de botella para atraer proyectos adicionales. En el contexto latinoamericano, estos dos factores explican por qué muchas decisiones de inversión permanecen en fase de espera hasta que se clarifiquen las condiciones operativas.

La caída en el número y valor de proyectos de energías verdes registrados en 2025 refuerza la percepción de que los inversionistas están postergando compromisos de mayor escala hasta que exista mayor certidumbre regulatoria y de abasto energético. Esta situación podría traducirse en una pérdida de competitividad relativa frente a otros destinos que ofrecen paquetes más integrales de servicios básicos.

Escenarios de riesgo para los próximos años

Si las tensiones comerciales se intensifican, el flujo de IED podría estabilizarse en niveles inferiores a los observados recientemente, afectando especialmente a los sectores más expuestos a aranceles. Por otro lado, una resolución favorable de las revisiones del T-MEC podría liberar proyectos retenidos y acelerar la reinversión de capitales ya comprometidos.

La Cepal advierte que la aplicación de aranceles independientemente de la existencia de acuerdos comerciales erosiona la confianza en los marcos normativos regionales. Esta erosión no solo impacta a México, sino que modifica las expectativas de toda la región sobre la estabilidad de los flujos de capital orientados a la exportación.

Perspectivas de mediano plazo

El retorno al Top 10 demuestra que la economía mexicana conserva capacidad de atracción aun en un contexto global volátil. Sin embargo, la sostenibilidad de este posicionamiento dependerá de la capacidad para resolver los cuellos de botella en energía e infraestructura y de la evolución de las negociaciones comerciales con Estados Unidos.

Las empresas que ya operan en el país seguirán evaluando la relación costo-beneficio entre la proximidad al mercado estadounidense y los riesgos regulatorios persistentes. En ese cálculo, la estabilidad de las reglas de origen y la disponibilidad de insumos energéticos a precios competitivos serán variables determinantes para las decisiones de expansión o relocalización que se tomen en los próximos ciclos de inversión.

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