Goldman eleva pronóstico petrolero por crisis en Ormuz

Goldman Sachs ha incrementado su estimación de precio a largo plazo del petróleo en 9 dólares por barril, situándola en 76 dólares durante el punto álgido de un posible conflicto entre Estados Unidos e Irán. Esta revisión responde directamente a una prima de seguridad estructural más elevada, derivada de la vulnerabilidad persistente de los flujos a través del Estrecho de Ormuz. La analista Alexandra Paulus subrayó que los ataques recientes a buques cisterna evidencian la criticidad de este corredor para la formación de precios en el corto plazo.

La decisión del banco refleja un cambio en la percepción del riesgo geopolítico. Ya no se trata solo de interrupciones puntuales, sino de una prima estructural que los mercados deben internalizar de forma permanente mientras persista la tensión entre las dos potencias.

La prima de seguridad como variable estructural

Uno de los aportes más relevantes del informe radica en reconocer que la prima de seguridad no desaparece con la firma de acuerdos diplomáticos temporales. Históricamente, los mercados petroleros han descontado riesgos geopolíticos como fenómenos transitorios. Goldman rompe con esa lógica al incorporar un componente estructural que eleva el precio base incluso en escenarios de relativa calma. Esta visión implica que cualquier escalada futura encontrará un suelo más alto desde el cual partir.

La lógica que subyace a esta estimación es clara: mientras más del 40 por ciento de las exportaciones del Golfo Pérsico sigan dependiendo del Estrecho de Ormuz, los operadores mantendrán una prima de riesgo activa. Esa dependencia no se elimina con declaraciones políticas, sino únicamente con infraestructura física alternativa.

La expansión de oleoductos como factor corrector

Goldman proyecta que la capacidad adicional de oleoductos alcanzará 3,8 millones de barriles diarios para finales de 2027 y 7,3 millones para 2028. Estas cifras permitirían aislar más del 45 por ciento de las exportaciones previas a la guerra de posibles interrupciones en Ormuz, porcentaje que subiría por encima del 60 por ciento al cierre de 2028. El plazo medio de construcción de 2,5 años observado en proyectos anteriores sustenta la viabilidad de estos plazos.

Sin embargo, la historia también muestra que los oleoductos transfronterizos enfrentan retrasos frecuentes por cuestiones regulatorias, financieras y de seguridad regional. La diferencia entre escenarios acelerado y conservador, que va desde el 75 hasta apenas el 45 por ciento de aislamiento, ilustra la incertidumbre real que rodea estas proyecciones.

Impacto diferenciado en productores y consumidores

Los países del Golfo con acceso directo a oleoductos alternativos, como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, obtendrían una ventaja competitiva clara frente a Irán e Irak. Esta asimetría podría modificar el equilibrio de poder dentro de la OPEP+ en los próximos años. Los consumidores europeos y asiáticos, en cambio, enfrentan un escenario de precios más volátiles hasta que la nueva infraestructura entre en operación plena.

Las refinerías asiáticas, que dependen en mayor medida del crudo del Golfo, verán incrementados sus costos de cobertura. Las empresas navieras que operan en la región ya están ajustando primas de seguro, un costo que terminará trasladándose a lo largo de la cadena de suministro.

Riesgos de sobreestimación en la capacidad de oleoductos

Un primer riesgo radica en asumir que los siete proyectos identificados avanzarán según el calendario previsto. La experiencia regional indica que los retrasos por disputas territoriales o financiamiento suelen extenderse más allá de los plazos iniciales. Si la capacidad efectiva se materializa más lentamente, la prima de seguridad estructural podría mantenerse elevada durante más tiempo del anticipado.

Otro riesgo proviene de la propia dinámica del conflicto. Una reescalada grave podría dañar infraestructura existente o disuadir nuevas inversiones, reduciendo la efectividad de la estrategia de diversificación de rutas. En ese caso, el precio del petróleo podría superar incluso el nivel de 76 dólares proyectado por Goldman.

Perspectivas para el mercado de futuros

Los futuros de petróleo ya muestran una estructura más inclinada hacia el backwardation, reflejando la percepción de escasez inmediata. Esta configuración favorece a los productores con capacidad de almacenamiento y a los especuladores que apuestan por la persistencia de la prima de riesgo. Sin embargo, cualquier anuncio concreto sobre avances en los oleoductos podría invertir rápidamente esa tendencia.

La combinación de mayor prima estructural y expansión gradual de alternativas genera un rango de precios más amplio para los próximos tres años. Los analistas deberán seguir de cerca tanto los indicadores de tensión geopolítica como los hitos de construcción de los nuevos ductos para ajustar sus modelos con precisión.

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