El Tribunal de Patentes y Mercados de Estocolmo condenó a Google a indemnizar a PriceRunner con 1.300 millones de euros por favorecer ilegalmente su propio comparador de precios durante más de una década. La sentencia, dictada el 1 de julio de 2026, confirma que el gigante estadounidense abusó de su posición dominante en búsquedas generales, desviando tráfico hacia su servicio Google Shopping en detrimento de competidores como PriceRunner, filial de Klarna.

Aunque PriceRunner reclamaba 5.800 millones de euros, el tribunal reconoció daños solo en periodos concretos: desde 2008 en Reino Unido y desde 2013 en Suecia y Dinamarca, hasta finales de 2023. La indemnización cubre pérdidas por tráfico reducido y suma intereses acumulados, constituyendo la mayor condena por competencia en Suecia.
Precedente y límites del fallo
La resolución se apoya en la decisión de la Comisión Europea de 2017 que ya sancionó a Google por el mismo comportamiento. El tribunal rechazó parte de la demanda por caducidad y redujo el monto solicitado, pero estableció que el abuso persistió más allá de lo que alegaba Google. Esta distinción temporal demuestra que los efectos anticompetitivos se prolongaron incluso tras la intervención regulatoria europea.
El caso ilustra la lentitud de la reparación en litigios de competencia: casi nueve años después de la decisión de Bruselas, un competidor obtiene compensación económica. El resultado refuerza la vía judicial privada como complemento a las multas públicas y anticipa mayor presión sobre plataformas que prioricen sus propios servicios en mercados digitales.
