El estudio del Nasdaq Economic Institute titulado “AI Enabling More Entrepreneurship” documenta un cambio estructural: desde principios de 2025, las solicitudes de nuevos negocios en Estados Unidos han crecido de forma acelerada, coincidiendo con la difusión masiva de herramientas de inteligencia artificial generativa y codificación agéntica. El hallazgo central señala que ya no se requiere una inversión millonaria para iniciar una empresa; basta con una idea y una suscripción mensual de alrededor de 200 dólares a plataformas de IA. Los datos del Censo estadounidense muestran que este incremento proviene principalmente de emprendedores individuales, freelancers y proyectos de medio tiempo, mientras que las solicitudes de empresas convencionales con planes de contratación permanecen estables.
Las empresas unipersonales registraron un crecimiento superior al 20 %, concentrado en sectores de alta adopción de IA como tecnología, finanzas y servicios profesionales. Estos mismos sectores han mantenido un ritmo de productividad anual del 2.2 % durante las últimas dos décadas, frente al 1.6 % de los sectores de adopción media, lo que ha generado una brecha acumulada de 17 puntos porcentuales.

Reducción de barreras y concentración de productividad
La IA agéntica permite que un solo operador realice tareas que antes requerían equipos reducidos: diseño de sitios web, atención al cliente, marketing digital y análisis de datos básicos. Esta capacidad explica por qué el incremento de solicitudes se concentra en sectores donde la productividad ya era superior. El efecto no es solo cuantitativo; desplaza la actividad emprendedora hacia áreas de mayor valor agregado y aleja a los nuevos negocios de sectores de baja productividad como manufactura tradicional o servicios locales de baja tecnología.
Este patrón genera una primera implicación estructural: la IA no democratiza el emprendimiento de manera uniforme, sino que amplifica las ventajas de quienes operan en entornos ya productivos. Las empresas que logran integrar estas herramientas desde el primer día obtienen una ventaja inicial que se acumula con el tiempo, mientras que quienes permanecen en sectores de baja adopción enfrentan una brecha cada vez más difícil de cerrar.
La situación mexicana y los cuellos de botella estructurales
En México no existe un indicador oficial comparable al estudio del Nasdaq. El Centro México Digital reporta que solo el 8 % de las empresas con diez o más empleados utiliza inteligencia artificial, frente al promedio de la OCDE del 20.1 %. En el sector manufacturero la cifra desciende al 4.8 %. Además, las grandes empresas adoptan IA 2.8 veces más que las pequeñas, lo que reproduce internamente la misma dinámica de concentración observada entre países.
El CMD identifica seis cuellos de botella persistentes: ausencia de estrategia clara, infraestructura insuficiente, escasez de talento calificado, calidad y disponibilidad de datos, bajos niveles de inversión y debilidades en seguridad digital. Estos factores no son coyunturales; configuran un ecosistema donde la IA permanece como un recurso accesible principalmente para corporativos con capacidad de inversión y relaciones con proveedores internacionales.
Perspectivas de los distintos actores
Desde la óptica de los grandes grupos empresariales mexicanos, la IA representa una oportunidad de eficiencia y reducción de costos operativos, pero también un riesgo de dependencia tecnológica frente a proveedores extranjeros. Para los emprendedores individuales y microempresas, la barrera principal no es el costo de suscripción, sino la falta de capacitación y la imposibilidad de integrar herramientas de IA en procesos que aún dependen de infraestructura básica deficiente.
Los gobiernos estatales y federal enfrentan una disyuntiva clara: destinar recursos a programas de adopción masiva de IA o priorizar primero la resolución de los cuellos de botella estructurales. La sociedad civil y las organizaciones de talento técnico advierten que, sin una estrategia de formación acelerada, el país podría quedar excluido de los sectores de mayor crecimiento, profundizando la migración de profesionales calificados hacia mercados donde la demanda ya es alta.
Riesgos sistémicos y tendencias proyectadas
La automatización de tareas que antes generaban empleo plantea un riesgo inmediato de desplazamiento laboral en áreas como soporte técnico, redacción básica y diseño gráfico. Al mismo tiempo, la concentración de herramientas en manos de quienes ya cuentan con acceso a capital y conectividad puede ampliar la brecha entre empresas grandes y pequeñas, y entre México y Estados Unidos. El estudio del Nasdaq advierte que el ecosistema completo de IA agéntica aún no existe y solo madurará hacia 2027 o 2028; México llega a esa ventana con un rezago acumulado que requerirá decisiones de política pública de alto costo y ejecución rápida.
Una proyección razonable indica que, si los cuellos de botella actuales persisten, la productividad relativa de las empresas mexicanas en sectores de alta adopción de IA podría caer aún más respecto a sus contrapartes estadounidenses. Por el contrario, una estrategia que combine inversión en infraestructura digital, programas de reconversión laboral y simplificación regulatoria para el uso de datos podría reducir la brecha en un horizonte de cinco a siete años, aunque el costo de inacción es claramente mayor.
El reloj mencionado en el análisis estadounidense no se detiene en la frontera. Las decisiones que tomen en los próximos meses tanto el sector público como las organizaciones empresariales mexicanas determinarán si el país logra insertarse en la nueva dinámica de emprendimiento individual potenciado por IA o si permanece en una posición de observador pasivo frente a una transformación que ya está redefiniendo las reglas de competencia global.
