La acción de IBM registró una caída histórica del 25% el martes tras el anuncio de resultados preliminares del segundo trimestre que incumplieron las proyecciones. El director ejecutivo Arvind Krishna reconoció que la empresa no cerró acuerdos clave a tiempo y que los ingresos solo crecieron un 1%, hasta 17.200 millones de dólares. Esta jornada marcó el peor desempeño desde octubre de 1987.

El retroceso refleja un cambio estructural en el gasto corporativo. Los clientes priorizan ahora infraestructura de inteligencia artificial, desplazando la demanda de mainframes y software tradicional de alto margen. Esta transición expone la vulnerabilidad de los gigantes tecnológicos legacy frente a la reasignación rápida de presupuestos de capital.
La división de infraestructura cayó un 7% mientras que el software apenas avanzó un 5%. Solo Red Hat y ciertos servidores no centrales mostraron crecimiento. El mercado castigó con severidad la falta de adaptación, evidenciando que las empresas tradicionales deben acelerar su reposicionamiento o enfrentar presiones sostenidas en su valoración.
