La disputa por la herencia de Julián Figueroa abrió un frente jurídico adicional entre Imelda Tuñón y la familia del cantante. El eje del conflicto es la validez del testamento presentado en el juicio sucesorio, en el que José Julián, hijo de Figueroa y de Tuñón, aparece como heredero universal. Si ese documento pierde efectos, la distribución de los bienes podría cambiar de forma sustancial y dar paso a un reparto distinto, de acuerdo con las reglas de una sucesión intestada.
En ese escenario es donde surge la versión de que Imelda Tuñón podría recibir la mitad del patrimonio. La explicación la ha sostenido públicamente su abogado, Antonio Lozano Gracia, quien afirma que, si el testamento queda sin validez, los bienes deberían dividirse entre el hijo y la cónyuge sobreviviente. Bajo esa interpretación, José Julián obtendría 50% y su madre el otro 50%, lo que convierte la impugnación del documento en un punto decisivo dentro del expediente.

Lo que está en discusión no es una versión cerrada de los hechos, sino la fuerza jurídica del testamento. Lozano Gracia ha sostenido que existen tres dictámenes que apuntan a presuntas irregularidades en el documento y en la firma atribuida a Julián Figueroa. Con base en ello, la defensa de Tuñón ha señalado que el testamento sería falso y que por esa razón no debería regir la sucesión. Del otro lado, Marco Chacón, esposo de Maribel Guardia, rechaza esa postura y afirma que no existe una determinación oficial que invalide el documento.
Ese contraste es relevante porque, por ahora, el caso no está resuelto judicialmente. Chacón ha insistido en que los estudios presentados por las partes no equivalen a una prueba definitiva y que corresponde al juzgado definir si el testamento conserva validez. Su argumento busca frenar la lectura pública de que la mitad de la herencia ya tendría destino definido, mientras la defensa de Tuñón intenta llevar el proceso al escenario de sucesión sin testamento. En términos prácticos, el desenlace dependerá de si el juez acepta o no las impugnaciones al documento sucesorio.
La herencia no es el único punto de fricción. Otro proceso abierto involucra la tutela testamentaria de José Julián, nieto de Maribel Guardia. La actriz fue removida de ese cargo y Addis Tuñón asumió la función, una decisión que la defensa de Guardia cuestiona por la forma en que se notificó y por el posible conflicto de interés derivado de que Addis pertenece al entorno familiar de Imelda Tuñón, precisamente la persona que impugna el testamento. Chacón ha subrayado que esa tutela no implica la custodia cotidiana del menor, la cual corresponde a su madre.
La controversia se amplió también al terreno de los amparos. La defensa de Maribel Guardia promovió uno por presuntas irregularidades en la notificación de su destitución como tutora testamentaria, al sostener que la comunicación no se realizó en el domicilio que ella había señalado para el proceso. El recurso fue admitido para revisar si hubo fallas procedimentales. A la par, Chacón ha dicho que no busca seguir como albacea de la sucesión y que espera la determinación judicial correspondiente sobre su salida de esa función.
El pleito entre Maribel Guardia e Imelda Tuñón se arrastra desde principios de 2025, cuando la actriz acudió ante autoridades por preocupaciones relacionadas con el cuidado de su nieto. En una fase del caso, el menor estuvo provisionalmente bajo el cuidado de Guardia, pero después una jueza ordenó su restitución con su madre. Desde entonces, la disputa se ha ramificado en varios expedientes y declaraciones cruzadas. La herencia de Julián Figueroa se convirtió en el núcleo patrimonial de esa confrontación, con una consecuencia potencial clara: si el testamento cae, el reparto ya no favorecería únicamente al hijo menor, sino también a la esposa sobreviviente.
