IMMEX ante el TMEC: impactos y riesgos

La solicitud del sector manufacturero de exportación para que el programa IMMEX no se debilite durante la revisión del TMEC abre un escenario complejo para la política industrial mexicana. Humberto Martínez Cantú, presidente de Index, planteó ante la presidenta Claudia Sheinbaum la necesidad de modernizar el esquema sin perder su esencia exportadora. Esta posición refleja tanto la importancia estratégica del programa como las tensiones que podrían surgir en los próximos años entre competitividad, trazabilidad y contenido nacional.

Efectos en la atracción de inversiones

Mantener un IMMEX fortalecido podría consolidar la posición de México como destino de relocalización productiva. El programa permite diferir impuestos a la importación de insumos y maquinaria, lo que reduce costos operativos para las empresas maquiladoras. Si la revisión del TMEC preserva esta ventaja, es probable que continúen llegando proyectos de automotriz, electrónica y dispositivos médicos, sectores que ya representan más del 60 % de las exportaciones manufactureras mexicanas. Sin embargo, cualquier percepción de inestabilidad regulatoria podría frenar decisiones de inversión de mediano plazo, especialmente entre empresas que evalúan ubicarse en Vietnam o India como alternativas.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que el acuerdo comercial seguirá operando bajo las reglas actuales durante el proceso de revisión. Esta continuidad ofrece un margen de maniobra, pero también genera incertidumbre sobre qué cambios podrían negociarse en materia de reglas de origen o contenido regional. Las empresas que dependen de IMMEX observan con atención si el nuevo esquema exigirá mayores niveles de integración con proveedores locales, lo que podría elevar costos de cumplimiento en el corto plazo.

Riesgos de debilitamiento y pérdida de empleos

Un debilitamiento del programa IMMEX afectaría directamente a más de tres millones de trabajadores que dependen de la industria maquiladora. La reducción de incentivos fiscales podría traducirse en menor competitividad frente a otros países, lo que derivaría en cierres de plantas o reubicación de líneas de producción. Históricamente, cada disminución de cinco puntos porcentuales en la tasa de crecimiento de las exportaciones maquiladoras ha estado asociada a pérdidas de entre 80 000 y 120 000 empleos formales en el norte del país, según datos de Inegi.

Además, existe el riesgo de que mayores controles y requisitos de trazabilidad, aunque necesarios para aumentar la legitimidad del programa, generen barreras de entrada para pequeñas y medianas empresas proveedoras nacionales. Si la transición hacia un “IMMEX 4.0” no se acompaña de programas de capacitación y financiamiento, la integración con proveedores locales podría quedarse en el discurso y no materializarse en cadenas de suministro más robustas.

Desafíos regulatorios y de cumplimiento

La modernización propuesta busca mayor legalidad y contenido nacional, pero enfrenta obstáculos prácticos. Las aduanas mexicanas aún presentan rezagos en digitalización y fiscalización en tiempo real. Implementar sistemas de trazabilidad avanzados requerirá inversiones públicas significativas y coordinación entre SAT, Economía y las empresas. Si estos recursos no llegan a tiempo, el riesgo de incumplimientos involuntarios y sanciones podría aumentar, erosionando la confianza de los inversionistas.

Otro punto de tensión radica en la posible presión de Estados Unidos durante la revisión del TMEC para endurecer las reglas contra prácticas de dumping o triangulación de productos asiáticos. Un IMMEX más estricto podría satisfacer esas demandas, pero también limitar la flexibilidad que hoy permite a las maquiladoras importar componentes de terceros países sin aranceles inmediatos.

Impacto en las comunidades del norte

Las regiones fronterizas concentran la mayor parte de la actividad IMMEX. Cualquier cambio que reduzca la certidumbre jurídica podría afectar no solo el empleo directo, sino también el ecosistema de servicios, transporte y vivienda que ha crecido alrededor de los parques industriales. Por otro lado, si la modernización logra elevar el contenido nacional de las exportaciones, las economías locales podrían diversificarse y reducir su dependencia de un solo modelo de ensamblaje.

El equilibrio entre mayor integración regional y preservación de la vocación exportadora determinará si el programa sigue siendo motor de movilidad social o si, por el contrario, genera mayor precariedad laboral en un contexto de revisión comercial trinacional.

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