En abril de 2026 Puebla registró el cierre de dos plantas manufactureras, según datos del Inegi. El número de establecimientos pasó de 46 a 44, una contracción anual de 4.35%. Esta reducción se tradujo directamente en menos puestos de trabajo: el personal ocupado bajó de 19,701 a 19,250 trabajadores, equivalente a una caída de 2.29%.

El descenso afectó principalmente al personal contratado directamente, que perdió 448 plazas. Dentro de este grupo, los obreros y técnicos disminuyeron en 350 personas, mientras que los empleados administrativos se redujeron en 98. Aunque el empleo bajó, las remuneraciones totales subieron 4.28%, alcanzando 657.9 millones de pesos. Este aumento sugiere que las empresas que permanecen pagan salarios más altos, posiblemente para retener talento en un mercado más reducido.
Caída en exportaciones y días trabajados
Los ingresos por ventas internacionales cayeron 16.87%, mientras que las ventas internas crecieron apenas 1.66%. Esta asimetría revela que las plantas de Puebla dependen cada vez más del mercado local y enfrentan dificultades para competir en el exterior. Al mismo tiempo, los días trabajados disminuyeron 4.03%, lo que indica menor actividad productiva y menor utilización de la capacidad instalada.
Implicaciones para la economía local
La pérdida de dos empresas y casi 450 empleos en un solo año señala un ajuste estructural en el sector manufacturero de Puebla. Aunque las contribuciones a la seguridad social aumentaron, el menor número de trabajadores reduce la base de consumo y presiona los servicios públicos locales. Las empresas que sobreviven parecen compensar con mayor productividad y mejores salarios, pero el empleo total sigue en descenso.
