El Instituto Mexicano del Seguro Social registró en junio la incorporación de 61,023 nuevos trabajadores formales, cifra que eleva el total de asegurados a 22 millones 779,704 personas. Este dato confirma una tendencia de recuperación sostenida que, en términos anuales, representa un saldo positivo de 454,038 plazas. El crecimiento no solo refleja la capacidad de absorción del mercado laboral mexicano, sino también la consolidación de sectores que han mantenido su dinamismo pese a un entorno económico global incierto.
El impulso sectorial y el efecto del Mundial 2026
Las ramas que más contribuyeron a la creación de empleo fueron transporte y comunicaciones, comercio, servicios financieros, tecnologías de la información, turismo, construcción y los servicios públicos de salud y educación. El director del IMSS, Zoé Robledo, señaló que la proximidad del Mundial de Fútbol 2026 ya está generando un efecto multiplicador en la actividad económica, especialmente en logística, hospedaje y servicios relacionados con grandes eventos. Este anticipo de demanda explica parte del repunte observado en junio y sugiere que los próximos meses podrían mantener un ritmo similar si la preparación de infraestructura avanza sin contratiempos.
El análisis de estos sectores revela una diversificación mayor que en ciclos anteriores. Mientras el comercio y el transporte absorben volumen, los servicios tecnológicos y financieros aportan empleos de mayor valor agregado. Esta combinación permite que el empleo formal crezca sin concentrarse exclusivamente en actividades de baja productividad, aunque persiste el reto de elevar la calidad de las plazas en el segmento de la construcción y el turismo estacional.
Salario base y composición de la fuerza laboral
El salario base de cotización alcanzó 669.1 pesos diarios, lo que equivale a un incremento anual de 6.4 por ciento. Este ajuste supera la inflación observada en el mismo periodo y mejora el poder adquisitivo de los trabajadores formales. Al mismo tiempo, la afiliación femenina llegó a 9 millones 195,693 personas, representando 40.4 por ciento del total, mientras que el esquema de plataformas digitales incorporó a 237,000 trabajadores con acceso a seguridad social.
Estos indicadores muestran que el aumento del empleo formal no es homogéneo. La mayor participación de mujeres indica avances en la inclusión, aunque todavía existe un margen significativo para cerrar brechas de género en sectores de alta remuneración. Por su parte, la regulación de plataformas digitales comienza a traducirse en derechos laborales concretos, un cambio estructural que podría servir de modelo para otras economías de la región.
Posición internacional y el contraste con la informalidad
Según datos de la OCDE, México ocupa el segundo lugar entre los países miembros con menor tasa de desempleo, solo detrás de Japón. Sin embargo, el organismo también subraya que la informalidad supera los 33 millones de personas, una cifra que limita el alcance de las mejoras salariales y de productividad observadas en el sector formal. La productividad laboral mexicana creció 1.96 por ciento, muy por encima del promedio de 0.62 por ciento del resto de la organización, lo que sugiere que los trabajadores formales están generando mayor valor por hora trabajada.
Este contraste entre bajo desempleo y alta informalidad plantea un dilema de política pública. El empleo formal avanza, pero la productividad y los ingresos de la mayoría de la población siguen condicionados por la falta de protección social. Las cifras del IMSS confirman que el crecimiento del empleo puede coexistir con mejoras de productividad cuando se combinan inversión sectorial y regulación adecuada, como ocurre en las plataformas digitales. No obstante, la magnitud de la informalidad exige estrategias complementarias que amplíen el acceso a la seguridad social sin desincentivar la creación de plazas formales.
Los datos de junio muestran que la economía mexicana mantiene capacidad de generar empleo de calidad en un contexto de eventos globales y ajustes salariales reales. El reto inmediato consiste en sostener este ritmo mientras se reduce la brecha entre el sector formal y el informal, de manera que los beneficios del crecimiento se distribuyan de forma más amplia.
