Las consultoras coinciden en que la inflación de junio se ubicó entre 1,8% y 1,9%, consolidando la desaceleración iniciada en mayo. El dólar mayorista cerró en 1.488,50 pesos, un avance moderado que aún no supera la inflación acumulada del semestre. Sin embargo, el traslado a precios genera opiniones divididas: algunos analistas observan que el bajo dinamismo del consumo interno limita el pass through, mientras otros advierten que el ajuste cambiario terminará impactando más adelante.

El factor determinante para julio será la evolución de los combustibles. El Brent retrocedió a cerca de 70 dólares tras el fin del conflicto en Oriente Medio, pero YPF mantiene los precios locales sin baja automática para recuperar márgenes perdidos durante el amortiguador aplicado entre abril y mayo. La suba del dólar y el impuesto fijo añaden presión adicional, retrasando la reducción esperada.
Impacto en el índice
Según estimaciones de la consultora 1816, una caída de 16% en la nafta alineada con el Brent previo al conflicto restaría 0,65 puntos al IPC de julio. Esta variable decide si la desaceleración se sostiene o se interrumpe, más allá de los efectos estacionales ya observados en alimentos. El dato de inflación de CABA, que se conocerá el miércoles, ofrecerá la primera señal concreta sobre el comportamiento de julio.
