La tasa de inflación interanual en la zona euro se situó en junio en 2.8%, cuatro décimas menos que en mayo y el menor registro desde marzo. Eurostat confirmó que el dato refleja una desaceleración generalizada, con el coste de la energía subiendo 8.5% frente al 10.8% previo y los alimentos frescos moderándose al 3.1%.
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La inflación subyacente, que excluye energía, alimentos, alcohol y tabaco, descendió a 2.4%. Esta evolución refuerza la postura del BCE de mantener cautela antes de nuevos recortes de tipos, ya que la desinflación se produce sin señales de recesión inmediata.
Diferencias entre países
Entre los Veintisiete, las tasas más bajas correspondieron a Suecia (1%) y República Checa (1.1%), mientras que Rumanía alcanzó 9.2%. España registró 3.6%, ocho décimas por encima de la media de la eurozona y superior a Alemania (2.4%), Francia (2%) e Italia (3%). El diferencial español indica presiones persistentes en servicios y bienes no energéticos que podrían complicar la convergencia de precios en el bloque.
