Durante el último trimestre de 2025, el valor de la economía informal en Oaxaca creció 3.3 % respecto al mismo periodo del año anterior, según las Mediciones de la Economía Informal Trimestral por Entidad Federativa del INEGI. Este ritmo quedó por debajo del promedio nacional de 4 %, pero supuso una recuperación tras la contracción de 5.3 % registrada en el trimestre previo. El aumento se explica principalmente por el sector informal propiamente dicho, que avanzó 4.3 %, mientras que las otras modalidades de informalidad, vinculadas a empleos sin prestaciones dentro de unidades formales, crecieron solo 1.3 %.
El dato cobra relevancia porque Oaxaca presenta históricamente una de las tasas de informalidad más elevadas del país. El incremento observado no refleja una expansión vigorosa de la actividad económica, sino más bien una mayor dependencia de formas de trabajo que operan al margen de la regulación fiscal y laboral.

Barreras estructurales que perpetúan la informalidad
El crecimiento del sector informal en Oaxaca responde a obstáculos de larga data para la formalización. Los trámites para constituir una empresa, obtener registro fiscal y cumplir con obligaciones de seguridad social siguen siendo costosos y lentos en una entidad donde la mayoría de los negocios son microempresas familiares con escaso margen de utilidad. Cuando el costo de formalizarse supera el beneficio percibido, los pequeños productores optan por permanecer fuera del marco legal. Este cálculo racional explica por qué el valor del sector informal avanzó 4.3 % mientras las modalidades de informalidad dentro de empresas formales apenas crecieron 1.3 %.
La misma dinámica se observa en entidades con características productivas similares, donde la ausencia de políticas de apoyo diferenciadas para microempresas mantiene elevada la proporción de actividad no registrada. El dato de Oaxaca confirma que el crecimiento de la informalidad no es un fenómeno coyuntural, sino la manifestación de una estructura económica que dificulta la inserción de pequeños negocios en la formalidad.
Efectos en trabajadores y finanzas públicas
Para los trabajadores, el predominio del sector informal implica la ausencia sistemática de prestaciones laborales. Aunque el valor económico de estas actividades creció, los ingresos individuales suelen ser inestables y sin acceso a seguridad social, vacaciones o aguinaldo. Esta situación genera un círculo vicioso: trabajadores sin protección que, al llegar a la vejez, dependerán de transferencias públicas o del apoyo familiar, aumentando la presión sobre las finanzas estatales.
Desde la perspectiva del gobierno, el avance de la informalidad reduce la recaudación de impuestos y cuotas de seguridad social. Con un valor de la economía informal que creció 3.3 % en Oaxaca mientras la economía formal muestra menor dinamismo, el estado enfrenta menores ingresos para financiar servicios públicos en un momento en que la demanda de protección social es alta. Esta tensión entre crecimiento aparente y debilidad fiscal constituye uno de los principales riesgos de mediano plazo.
Perspectivas de actores clave
Los pequeños productores informales ven en la flexibilidad de operar sin registros una ventaja competitiva frente a la rigidez de las normas laborales. Sin embargo, reconocen que esta misma flexibilidad los deja expuestos a extorsiones y sin acceso a crédito formal. Los empresarios formales, por su parte, argumentan que la competencia desleal de unidades informales deprime precios y dificulta el cumplimiento de obligaciones fiscales. Organizaciones de trabajadores formales señalan que el crecimiento de la informalidad debilita la capacidad de negociación colectiva y presiona a la baja los salarios en sectores donde coexisten ambos tipos de empleo.
El gobierno estatal enfrenta la disyuntiva entre aplicar medidas de fiscalización que podrían desplazar actividad económica o diseñar incentivos graduales para la formalización que resulten atractivos para microempresas con baja rentabilidad. Ninguna de estas opciones ofrece resultados inmediatos, lo que explica la persistencia del fenómeno.
Escenarios futuros y riesgos latentes
Si las condiciones actuales se mantienen, es probable que Oaxaca continúe registrando incrementos moderados en el valor de la economía informal, impulsados por el sector informal. Este escenario implica mayor precariedad laboral y menor capacidad de respuesta ante crisis externas, como variaciones en el precio de insumos o cambios en la demanda turística. Un segundo escenario contempla la aplicación de programas de simplificación administrativa y acceso a crédito orientados específicamente a microempresas; en ese caso, parte del crecimiento informal podría trasladarse gradualmente al sector formal, aunque el proceso requeriría varios años para mostrar efectos medibles.
El principal riesgo es que la informalidad se consolide como la principal fuente de empleo en la entidad. Esta consolidación limitaría el desarrollo de cadenas productivas más complejas, reduciría la recaudación y aumentaría la vulnerabilidad de la población ante choques económicos. La experiencia de otras entidades con alta informalidad muestra que, sin intervenciones que alteren los incentivos de formalización, el patrón de crecimiento observado en el último trimestre de 2025 puede repetirse en los años siguientes con consecuencias acumulativas sobre la cohesión social y la sostenibilidad fiscal.
