Itaú Unibanco, uno de los mayores bancos privados de Brasil, obtuvo un beneficio neto atribuido de 23.615 millones de reales (3.984 millones de euros) en el primer semestre de 2026, lo que supone un incremento del 9,1% respecto al mismo periodo del año anterior. La entidad mantuvo sus previsiones para el conjunto del ejercicio, en un contexto marcado por el crecimiento de los ingresos, una rentabilidad elevada y la necesidad de vigilar la evolución del crédito.
Un semestre apoyado en los ingresos operativos
Los ingresos operativos alcanzaron entre enero y junio los 90.153 millones de reales (15.209 millones de euros), un 6,8% más interanual. La principal contribución procedió de los intereses netos, que aportaron 35.933 millones de reales (6.062 millones de euros). Este componente refleja la actividad de intermediación del banco y continúa siendo la base de su generación de ingresos.
Las comisiones bancarias sumaron 24.012 millones de reales (4.051 millones de euros), mientras que los activos financieros generaron 19.619 millones de reales (3.310 millones de euros). A estas partidas se añadieron un impacto positivo del cambio de monedas de 4.143 millones de reales (698,9 millones de euros) y 4.790 millones de reales (808,1 millones de euros) procedentes de contratos de seguros y pensiones privadas. Los ingresos varios ascendieron a 1.656 millones de reales (279,4 millones de euros).

La composición de los resultados muestra que Itaú no depende únicamente del margen financiero. Aunque los intereses netos siguen representando la mayor fuente de ingresos, las comisiones, los servicios de seguros y pensiones y la gestión de activos aportan una diversificación relevante. El efecto favorable de las divisas también tuvo un peso significativo en el semestre, aunque esta partida puede presentar una evolución más volátil que los ingresos vinculados al negocio recurrente.
Rentabilidad sólida y morosidad bajo seguimiento
Itaú informó de una rentabilidad financiera recurrente del 22,8%, un nivel que confirma la capacidad de la entidad para convertir su base de capital y su actividad comercial en beneficios. El director financiero, Gabriel Moura, atribuyó la evolución a la disciplina de gestión, la ampliación de una cartera de préstamos de calidad, el control de la eficiencia y unos niveles de capital que calificó de sólidos.
La cartera crediticia y la calidad de los activos serán, no obstante, factores determinantes para que el banco pueda sostener estos resultados. La entidad situó en el 1,9% su ratio de morosidad a 90 días. La información difundida la describe como invariable frente al registro de hace un año, aunque también incorpora una referencia a una variación de 170 puntos básicos, sin desarrollar el alcance exacto de esa comparación. En cualquier caso, Itaú mantiene el coste crediticio como una de las principales variables de sus previsiones para 2026.
En el segundo trimestre, el beneficio neto atribuido fue de 11.979 millones de reales (2.021 millones de euros), un 7,6% más que un año antes. Los ingresos alcanzaron 46.453 millones de reales (7.837 millones de euros), con un crecimiento interanual del 18%. La aceleración de los ingresos trimestrales frente al aumento del beneficio sugiere que la expansión de la actividad deberá seguir acompañada de una gestión estricta de los costes y de las provisiones para preservar los márgenes.
Venta de activos en Colombia y Panamá
Después del cierre del semestre, el 31 de julio, los reguladores autorizaron a Itaú la venta de parte de la cartera de banca minorista de Itaú Colombia e Itaú Panamá a Banco de Bogotá y a la filial panameña de este grupo. El importe aproximado de la operación asciende a 2.500 millones de reales (421,8 millones de euros).
La transacción representa un ajuste de la presencia internacional del banco en dos mercados latinoamericanos y puede liberar recursos para concentrarlos en otras áreas de negocio. Su impacto definitivo dependerá de las condiciones de cierre, del tratamiento contable de la operación y de la capacidad de Itaú para reasignar el capital asociado a esas carteras. La autorización regulatoria elimina uno de los principales obstáculos formales, pero no modifica por sí sola las previsiones financieras comunicadas para el ejercicio.
El banco conserva sus objetivos para 2026
Itaú mantuvo sus estimaciones para 2026. La entidad prevé que su cartera general de créditos crezca entre un 5,5% y un 9,5%, mientras que el rango esperado para Brasil se sitúa entre el 6,5% y el 10,5%. La diferencia entre ambos intervalos refleja una expectativa de expansión más intensa en el mercado brasileño que en el conjunto de las operaciones del grupo, que incluye sus negocios internacionales.
El banco calcula que el coste crediticio se situará entre 38.500 y 43.500 millones de reales (6.495 y 7.338 millones de euros). La amplitud del intervalo deja margen para una evolución desigual de la morosidad y de las condiciones macroeconómicas. Para cumplir sus objetivos de beneficio, Itaú deberá combinar el crecimiento de los préstamos con criterios de concesión suficientemente selectivos, especialmente si aumenta la presión sobre los hogares o las empresas.
En materia de remuneración al accionista, el banco confirmó el calendario de dos dividendos anunciados durante el año. El pago de 0,34888 reales por acción (0,059 euros), comunicado en febrero, y el de 0,36188 reales (0,061 euros), anunciado en mayo, se efectuará el 28 de agosto. Tendrán derecho a recibir el primero los accionistas registrados al cierre bursátil del 19 de febrero y al segundo quienes figurasen como titulares al cierre del 18 de junio. La continuidad de estos pagos completa la señal de confianza transmitida por la entidad, aunque su sostenibilidad seguirá ligada a la evolución de los beneficios, el capital y las provisiones.
