Guadalajara, Jal. Jalisco se prepara para una segunda ola de inversión extranjera y expansión industrial que, de acuerdo con la Asociación de Parques Industriales del Estado de Jalisco (APIEJ), podría tomar fuerza al cierre de este año y consolidarse en 2027, cuando se despeje la incertidumbre asociada a las elecciones intermedias de Estados Unidos y a los cambios arancelarios impulsados por la administración de Donald Trump.
El presidente electo de la APIEJ, Roberto Álvarez, señaló que varias empresas interesadas en instalarse en la entidad han frenado decisiones mientras persisten dudas sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y sobre el rumbo de la política comercial estadounidense. “Vemos con buenos augurios el fin de año, se va a retomar todo el crecimiento industrial”, dijo, al subrayar que el freno se concentra sobre todo en compañías que todavía no tienen operaciones en el estado.

La lectura del organismo es que el mercado no está detenido, sino en una fase de espera selectiva. Las firmas ya instaladas mantienen planes de expansión, mientras que las nuevas postergan compromisos ante un entorno comercial más volátil. Ese comportamiento explica por qué la asociación insiste en que el estado debe contar con edificios listos de antemano: la demanda de las grandes compañías no tolera tiempos largos de desarrollo y, en algunos casos, una nave industrial puede requerir menos de ocho meses para entrar en operación.
Un mercado que sigue absorbiendo espacio
Pese a la cautela, el desempeño reciente del sector industrial jalisciense se mantiene en terreno positivo. Álvarez informó que durante el segundo trimestre se absorbieron más de 240,000 metros cuadrados, una cifra que confirma el dinamismo del mercado aun con la pausa en ciertos proyectos. El año pasado, la meta inicial era cerrar con 600,000 metros cuadrados de absorción, pero el resultado terminó cerca de 625,000. Para este año, la expectativa de APIEJ vuelve a ubicarse alrededor de los 600,000 metros cuadrados.
El dirigente industrial sostuvo que Jalisco ya registra niveles comparables con los de la frontera norte, pese a no tener la misma proximidad al mercado estadounidense. A su juicio, la combinación de infraestructura, disponibilidad de mano de obra calificada, presencia universitaria y gestión pública para atraer inversiones explica parte de esa resiliencia. En un contexto de incertidumbre comercial, esos factores funcionan como elementos de compensación frente a la ventaja geográfica de otros polos manufactureros.
Demanda por naves grandes y efecto proveedor
La demanda actual se concentra en parques industriales de gran formato, impulsada sobre todo por empresas de logística y electrónica que buscan superficies de entre 40,000 y 50,000 metros cuadrados. Esa tendencia confirma que el nearshoring ya no depende solo de anuncios de llegada, sino de la necesidad de instalaciones capaces de soportar operaciones complejas y cadenas de suministro más exigentes.
Al mismo tiempo, la llegada de compañías ancla abre espacio para desarrollos más pequeños. Álvarez explicó que cada gran proyecto activa demanda de proveedores, talleres y pequeñas y medianas empresas, lo que mantiene movimiento en parques de última milla y en edificios de menor escala. El crecimiento industrial, en ese sentido, no se limita a las grandes firmas: también redistribuye actividad hacia el ecosistema de abastecimiento que las rodea.
Los corredores con mayor presión
Las zonas con mayor desarrollo se concentran alrededor del Aeropuerto Internacional de Guadalajara, en particular sobre la carretera Guadalajara-Chapala, Periférico Oriente y la salida hacia Ciudad de México. A esa franja se suma Tlajomulco de Zúñiga, que gana atractivo por su conexión con el puerto de Manzanillo y por su disponibilidad de vivienda y mano de obra. Zapopan Norte también permanece entre los puntos de mayor dinamismo industrial.
En la lectura de APIEJ, estos corredores reflejan una transición más amplia: de un mercado orientado solo a ubicación y costo, a otro en el que pesan la conectividad logística, el acceso a trabajadores y la velocidad con la que puede activarse un proyecto. Por eso la asociación considera que la próxima ola de inversiones exigirá inventario disponible desde el inicio, no solo reservas de tierra.
Inventario, certificación y trámites
Entre los principales retos de la nueva gestión de APIEJ estará ampliar el inventario industrial listo para responder con rapidez a las empresas. La asociación tiene identificados alrededor de 190 parques industriales en Jalisco, de los cuales cerca de 150 están afiliados. Además, desarrollará una plataforma digital con información actualizada sobre oferta de espacios, características y tamaños de inmuebles, con el objetivo de facilitar la consulta de potenciales inversionistas.
Otro frente será la certificación de parques y la simplificación regulatoria. Junto con la Secretaría de Desarrollo Económico, APIEJ impulsa un Acuerdo de Facilidades Regulatorias que busca reducir de 700 a 200 días el tiempo para desarrollar un parque industrial y bajar de 150 a 80 los documentos necesarios para distintos trámites. En un entorno donde la ventana de decisión puede cerrarse rápido, la ventaja competitiva no solo depende de atraer capital, sino de estar listo para instalarlo sin demoras burocráticas.
