Jalisco refuerza su ventaja industrial con gas natural de bajo costo y nueva infraestructura hacia Tequila

Jalisco llega al segundo semestre de 2026 con una posición energética que, de acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Energético Sustentable (SEDES), se ha convertido en uno de los principales factores de competitividad para el estado. El acceso directo al gas natural proveniente de Waha, Texas, permitió que durante la primera mitad del año se registraran las tarifas más bajas de la última década, mientras la ampliación de la red de distribución comienza a extender ese beneficio hacia nuevas zonas productivas.

Manuel Herrera Vega, titular de la SEDES, explicó a El Economista que la entidad cuenta con un ducto conectado directamente con Waha, una de las referencias más relevantes del mercado gasífero estadounidense. Esa conexión, junto con la infraestructura estatal para distribuir el combustible, coloca a Jalisco en una situación distinta a la de regiones que dependen de rutas más largas, de proveedores intermediarios o de combustibles con mayor exposición a variaciones logísticas.

Un precio excepcional que redujo la presión sobre las empresas

El principal elemento que explica la reducción de las tarifas fue el comportamiento de los precios del gas de Waha. Durante el primer trimestre de 2026, las cotizaciones llegaron a niveles negativos, una circunstancia extraordinaria que se reflejó en el costo del suministro para los consumidores industriales y comerciales. Aunque ese tipo de precios no necesariamente representa una condición permanente, sí permitió que las empresas jaliscienses enfrentaran la primera mitad del año con menores costos energéticos.

Herrera Vega sostuvo que Jalisco tiene acceso “al gas más barato del mundo”. La afirmación debe entenderse dentro de una coyuntura específica del mercado: la disponibilidad regional, la conexión física con Texas y la evolución de los precios en Waha se combinaron para producir una ventaja temporal especialmente amplia. El desafío para el estado consiste ahora en transformar ese beneficio coyuntural en una condición estructural mediante contratos, capacidad de transporte y una red capaz de atender a más usuarios.

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La red llega a Tequila después de años de espera

La expansión de esa infraestructura ya entró en una fase visible. La SEDES informó que comenzaron las obras para construir el último tramo del ducto de gas natural en la región Valles, con destino al municipio de Tequila. El proyecto había permanecido detenido y su reactivación permitirá que las empresas tequileras de la zona tengan acceso directo a este energético.

La llegada del gas natural puede modificar la estructura de costos de una industria que requiere energía de manera constante para sus procesos de producción, cocción, destilación, tratamiento y operación de instalaciones. Frente al gas LP y otros hidrocarburos, el gas natural ofrece, según la dependencia, una combinación de mayor eficiencia, menor costo y menores emisiones contaminantes. Esto no elimina las inversiones necesarias para adaptar equipos y conexiones, pero sí abre una posibilidad concreta para mejorar la productividad y el desempeño ambiental de las plantas.

El avance en Tequila también tiene una dimensión territorial. La disponibilidad de energía suele determinar dónde se instalan nuevas empresas, qué tan rápido crecen las existentes y si una región puede atraer actividades con mayores requerimientos industriales. Por ello, llevar el ducto a una zona productiva no representa únicamente una obra de suministro: puede convertirse en un mecanismo para ampliar la capacidad económica local y reducir la concentración de inversiones en los corredores industriales ya consolidados.

El acceso al combustible no basta por sí solo

La secretaría señaló que trabaja en estudios de factibilidad para identificar las zonas de mayor desarrollo que todavía requieren ductos. Esta etapa será determinante, porque la infraestructura energética debe acompañar la demanda real y futura, la viabilidad financiera de los proyectos y las condiciones de seguridad y operación. Un ducto puede generar oportunidades, pero su impacto dependerá de que las empresas puedan conectarse, asumir los costos de conversión y contratar un suministro estable.

También será necesario considerar la volatilidad del mercado. Los precios excepcionalmente bajos observados a principios de año favorecen a los consumidores, pero no garantizan por sí mismos una tendencia prolongada. La ventaja de Jalisco tiene una base más sólida en la conexión con Waha y en su capacidad de distribución; sin embargo, su permanencia dependerá de la disponibilidad del gas en Estados Unidos, de la capacidad de los ductos y de las condiciones regulatorias y comerciales que rijan los contratos.

Gas natural y generación eléctrica forman una misma estrategia

Herrera Vega vinculó el acceso al gas natural con otro cambio relevante: la posibilidad de que los usuarios generen su propia electricidad y obtengan con mayor rapidez los permisos correspondientes bajo la nueva legislación. Esta relación amplía el alcance de la política energética estatal. El gas no solo puede reducir el costo de las operaciones industriales; también puede servir como respaldo para esquemas de generación distribuida y para sistemas que combinen fuentes convencionales con energías limpias.

Para las empresas, esa flexibilidad puede traducirse en una mayor capacidad para administrar sus costos y reducir la exposición a interrupciones o variaciones del suministro eléctrico. Para el estado, significa la oportunidad de atraer inversiones que busquen simultáneamente energía competitiva, infraestructura confiable y alternativas para disminuir emisiones. No obstante, la generación propia exige estudios técnicos, inversión en equipos, permisos y una evaluación cuidadosa de la rentabilidad frente a las condiciones del mercado.

El funcionario afirmó que Jalisco tiene resuelto el tema energético en sus distintas modalidades. El diagnóstico refleja una ventaja real, pero también plantea una tarea pendiente: convertir el acceso privilegiado al gas natural en una política de largo plazo que incluya expansión territorial, eficiencia, generación distribuida y transición ambiental. La obra hacia Tequila será una prueba concreta de esa capacidad. Si la red logra acompañar el crecimiento industrial sin depender exclusivamente de precios extraordinariamente bajos, el gas natural podría pasar de ser una ventaja de mercado a convertirse en uno de los pilares permanentes de la competitividad jalisciense.

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