La evolución del mercado laboral mostró un comportamiento desigual en los departamentos uruguayos próximos a Argentina y Brasil durante el trimestre mayo-julio de 2026. De acuerdo con el informe divulgado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de desempleo descendió en tres de esas zonas, aumentó en otras tres y permaneció sin cambios en una. Los datos reflejan que la cercanía con una frontera no determina por sí sola una trayectoria común: las economías departamentales responden a estructuras productivas, niveles de actividad y oportunidades laborales diferentes.
Un mapa fronterizo con resultados contrapuestos
Entre los departamentos vinculados territorialmente con Argentina, Paysandú registró la mejora más marcada. La desocupación pasó de 10,3 % en mayo-julio de 2025 a 8,5 % en el mismo período de 2026, una reducción de 1,8 puntos porcentuales. Salto, en cambio, mantuvo su tasa en 7,3 %, mientras que Río Negro experimentó un aumento, de 9,9 % a 10,1 %.
El panorama fue igualmente heterogéneo en la frontera con Brasil. Artigas tuvo el incremento más pronunciado entre los departamentos analizados, al pasar de 8,6 % a 11,4 %. Rivera también registró una suba, aunque más moderada, de 5,1 % a 5,5 %. Cerro Largo fue el caso de mayor descenso relativo, con una caída de 3,4 % a 2,7 %. En Rocha, la tasa pasó de 8 % a 8,1 %, una variación leve que mantiene al departamento en niveles elevados de desempleo.

Artigas concentra la señal más preocupante
El dato de Artigas requiere una consideración específica. Con una desocupación de 11,4 %, el departamento quedó en el nivel más alto de todo el país durante el trimestre, por delante de Treinta y Tres, con 10,2 %, y Río Negro, con 10,1 %. El aumento de 2,8 puntos porcentuales frente al año anterior sugiere que la expansión o el sostenimiento de la fuerza laboral no fue acompañado por una generación equivalente de puestos de trabajo.
En departamentos fronterizos, esta tensión puede verse reforzada por varios factores. La actividad comercial vinculada al tipo de cambio, el tránsito de consumidores, la demanda de servicios y la producción primaria pueden cambiar con rapidez. Cuando disminuye el atractivo de comprar o vender a través de la frontera, determinados sectores locales pierden dinamismo. Sin embargo, el informe del INE no identifica una causa única para cada variación, por lo que cualquier explicación debe considerarse como una hipótesis vinculada a la estructura económica de cada territorio y no como una conclusión definitiva.
Los departamentos con más empleo no son necesariamente los fronterizos
El informe también permite observar una diferencia importante entre empleo y desempleo. Maldonado, donde se encuentra Punta del Este, presentó la tasa de empleo más alta del trimestre, con 65,6 %. Le siguieron Soriano, con 64,9 %, y Florida, con 63,1 %. Estos resultados indican que la proporción de personas ocupadas dentro de la población en edad de trabajar puede ser elevada incluso en departamentos que no forman parte de los principales corredores internacionales.
La tasa de empleo mide la proporción de personas que efectivamente tienen un trabajo, mientras que la tasa de desempleo considera a quienes buscan empleo y no lo encuentran dentro de la población económicamente activa. Por eso, ambos indicadores deben leerse conjuntamente. Un departamento puede mostrar una tasa de desempleo relativamente baja porque una parte de su población no participa activamente del mercado laboral, sin que ello implique necesariamente una situación de mayor bienestar o una oferta abundante de puestos.
Montevideo y Canelones mantienen el peso demográfico
Montevideo registró una tasa de empleo de 60,7 % y un desempleo de 7,3 %. En Canelones, los indicadores fueron de 58,5 % y 7,4 %, respectivamente. Según los datos del último censo, ambos departamentos reúnen poco más de 1,9 millones de habitantes, cerca del 55 % de la población uruguaya.
La concentración demográfica otorga un peso particular a sus cifras. Aunque las tasas de desempleo de la capital y de Canelones no son las más altas del país, cualquier variación en esos territorios puede tener un impacto agregado considerable sobre el mercado laboral nacional. También confirma que las dificultades de empleo no se limitan a las zonas fronterizas: las áreas metropolitanas concentran más oportunidades, pero al mismo tiempo reciben una mayor cantidad de personas que buscan trabajo y presentan una competencia laboral más intensa.
Una fotografía que exige seguimiento
Los resultados de mayo-julio constituyen una fotografía de un período concreto y no permiten establecer por sí solos una tendencia permanente. Para determinar si las subas observadas en Artigas, Rivera, Río Negro y Rocha representan un deterioro sostenido, será necesario compararlas con los próximos trimestres y revisar qué ocurre con la tasa de actividad, el empleo y la calidad de los puestos creados.
La principal señal del informe es la creciente distancia entre departamentos con realidades productivas distintas. Paysandú y Cerro Largo mejoraron sus registros, mientras Artigas quedó expuesto como el territorio con mayor desempleo del país. Esta dispersión vuelve insuficiente una respuesta uniforme: las políticas de empleo deberán considerar las características de cada economía local, la formación de los trabajadores, el comportamiento del comercio fronterizo y la capacidad de diversificar actividades más allá de los sectores sensibles a los ciclos regionales.
